La vivienda unifamiliar, con jardín, piscina, unas increíbles vistas de Barcelona y en una de las mejores calles de la Bonanova, ya es conocida por la unidad central de robos con fuerza de la Divisió d’Investigació Criminal de los Mossos d’Esquadra. En la casa vivió el jugador del Barcelona Jordi Alba, que el pasado noviembre ya sufrió un asalto. El sábado por la noche, los ladrones accedieron de nuevo a esa misma edificación. No había nadie dentro, y los asaltantes se tomaron su tiempo para llevarse joyas, relojes y dinero en efectivo por un valor de más de 400.000 euros. La vivienda acababa de estrenar inquilino, se había mudado hacía menos de un mes el último fichaje del Barça, Kevin Prince Boateng.





La casa, como muchas de esa calle, cuenta con un sofisticado sistema de vigilancia con cámaras que no ha disuadido a los ladrones. Tampoco lo hizo la primera vez la presencia de un vigilante de seguridad las 24 horas. Algunas fuentes cercanas a Jordi Alba aseguraron que, tras el robo, la familia decidió cambiar de vivienda ante la sensación de vulnerabilidad que generó en los miembros de su familia.


Este fin de semana se produjeron en toda Catalunya unos 50 robos con fuerza en viviendas

Esta vez, le ha tocado el turno a Boateng, que ha sido víctima de uno de los delitos que crea una gran angustia entre los que los padecen, y al que los Mossos tratan de frenar con nuevas estrategias contra las baterías más profesionalizadas de estos ladrones. Sin embargo, el robo con fuerza en la casa de Boateng o el casi medio centenar que se produjo este fin de semana en otras tantas viviendas del resto de Catalunya, responde también a la falta de prevención. Desde hace dos semanas, la policía catalana ha de destinar casi 500 efectivos a la vigilancia de edificios judiciales, cumpliendo así una orden del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya.

El alemán regresó a su casa poco antes de las dos de la mañana, tras jugar en el Camp Nou. Pese a la victoria blaugrana, Boateng no estaba de especial buen humor. No se esperaba el cambio. Nada más entrar, con las personas de confianza, descubrió que la casa había sido asaltada.

Kevin-Prince Boateng estaba jugando contra el Valladolid cuando estaban asaltando su vivienda
(David Ramos / Getty)






Uno de los acompañantes del delantero alertó a los Mossos. A la vivienda se acercó una patrulla del Sarrià Sant Gervasi, el jefe de turno de Barcelona del fin de semana y los mossos de la unidad central encargada de los robos en viviendas protagonizados por las bandas más especializadas.

Los ladrones forzaron una ventana de la planta baja. En el interior actuaron con absoluta tranquilidad. Utilizaron una radial para reventar allí mismo dos cajas fuertes empotradas en una habitación. En su interior el futbolista guardaba relojes, joyas y dinero por un valor superior a los 400.000 euros, según el relato del jugador en la denuncia que puso al poco. Los asaltantes se llevaron otra caja fuerte, situada en un armario, en una de las habitaciones utilizadas por una de las personas de confianza de Boateng. El hombre declaró que guardaba unos 5.000 euros.

El asalto tiene bastante similitud con el que sufrió Jordi Alba en noviembre, cuando viajaba a Milán a disputar un partido. Aquella vez parte de su familia estaba en el interior cuando los asaltantes accedieron al piso superior, forzando una ventana del primer piso. Los ladrones actuaron con tal sigilo que ni los familiares ni el vigilante se percataron del robo hasta que descubrieron los cajones revueltos. Los asaltantes lograron abrir una caja fuerte, y llevarse objetos de valor y joyas de armarios y cajones. No trascendió el valor del material sustraído.








Fuente: LA Vanguardia

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