En foto, Marcos Llorente trata de zafarse de Vinicius en el último derbi. En vídeo, declaraciones del entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, antes del encuentro con el Granada C.F. FOTO: OSCAR J.BARROSO / VÍDEO: ATLAS

A veces, un par de palabras de Diego Pablo Simeone pueden desvelar su diagnóstico de algunos de los problemas que tienen al Atlético de Madrid al borde del colapso. “Marcos Llorente nos da una energía y una vitalidad que el equipo necesita ahora mismo”, aventuró el preparador para describir la actuación del centrocampista en el pasado derbi. Energía es un vocablo que suele aparecer en los discursos de Simeone en momentos de crisis. A veces, el Cholo se emplea como un captador y receptor de esas fuerzas insondables que gravitan por la atmósfera de un vestuario o de un estadio. Son muchas las veces en las que elude a las corrientes que puede generar la hinchada. En medio de la crisis más galopante de la era Simeone, el club y los jugadores también se han imbuido de esa búsqueda de energía que impulse al equipo a alcanzar la cuarta plaza y competirle al Liverpool la eliminatoria de octavos de final de la Champions League. El miércoles, Miguel Ángel Gil Marín organizó un día de convivencia y oxigenación mental en una finca de la sierra madrileña. El plantel, por su parte, ha decidido costear las entradas de los aficionados que el próximo viernes se desplacen hasta Mestalla.

En Llorente, Simeone ha detectado a un centrocampista capaz de devolverle al equipo una de sus señas de identidad: la intensidad en el centro del campo. Durante la temporada, la línea ha sido un popurrí de combinaciones en la que ninguno de sus elementos ha logrado imponerse. Ni con el balón ni sin él. Hasta el momento, las prestaciones de Saúl, Thomas, Koke y Herrera han sido cuando no deficientes, muy irregulares. Los tres primeros eran los elegidos para preservar el estilo y el espíritu combativo que custodiaban los pretorianos que ya no están.

En ese contexto emerge ahora la figura de Llorente. Seis meses después de aterrizar procedente del Real Madrid a cambio de 40 millones de euros puede afrontar este sábado en el Metropolitano ante el Granada (21.00, Movistar LaLiga) su cuarto partido consecutivo como titular. Un registro inesperado, por raquítico, del fichaje que más expectativas generó después del de João Félix.

Promocionado a su llegada por el cuerpo técnico y por  el club como un jugador más idóneo para el estilo de Simeone que el fugado Rodrigo, se ha encontrado con una disposición del equipo sobre el campo que no aparenta cuadrar con sus mejores virtudes. Sobre todo, cuando el Atlético defiende en bloque bajo. Más conductor, cartero que dirían los clásicos, que pasador a un toque, con más despliegue físico que talento innato para perfilarse, recibir y distribuir, Llorente no se ha mostrado como el mediocentro ideal para sacar al equipo con su primer pase. Simeone lo advirtió rápido. Pocas veces le ha elegido como el pivote de referencia para jugar el balón. Lo ha intentado alejar de la iniciación. El mismo Llorente es un futbolista tendente a no aparecer en el inicio de las jugadas. Si Rodrigo se posicionaba y se ofrecía para desahogar a un compañero apurado, Llorente aparece para corregir una posible pérdida del balón. El cartel que se le colgó de ser el futbolista destinado a mejorar al equipo sin el ahora mediocentro del Manchester City generó en Llorente sobrepresión y unas expectativas que hasta ahora no ha cumplido.

La mejor versión la dio en el Bernabéu cuando el Atlético presionó arriba o en bloque medio. Ahí sí emergió un jugador más dominante, de mucho quite, que recuperó ocho balones. Por primera vez en Liga se acercó al promedio de recuperaciones de su temporada en el Alavés (9), la mejor que se le recuerda como profesional. Sin embargo, a Simeone no le gusta asegurar que su equipo hará de la presión adelantada la herramienta sobre la que reconstruirse a partir de las condiciones de Llorente. “A mí me invita que el equipo vaya más arriba a presionar cuando juegue cualquier futbolista; después se puede hacer o no, porque hay un rival que juega. Marcos tiene mucha vitalidad, mucha fuerza y su aceleración en el traslado de la pelota es una de sus virtudes y hace que el equipo pueda progresar metros. Necesitamos la energía de él y de todos”, sentencia Simeone

 

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Fuente: El Pais

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