Los ciudadanos tienen una nueva, doble -y en algunos casos triple- y última cita con las urnas el próximo domingo 26 de mayo. Las urnas decidirán los vencedores de los comicios municipales, europeos y, en algunas comunidades, autonómicos. Mientras los partidos aprietan las tuercas para agotar los últimos resquicios de la campaña electoral, todos ellos coinciden en un único mensaje: la importancia de la participación.

Las municipales recogen, de forma habitual, menos participación que las generales. A nivel de toda España, en las pasadas municipales de 2015 votaron un total del 64,91% del electorado, concediendo más número de gobiernos locales al PP.





Desde 1979, en ninguna ocasión se ha llegado a alcanzar el 70% del electorado, siendo la cita con las urnas más concurrida la de 1995, cuando el PP superó al PSOE en número de municipios tras votar el 69,87% de los ciudadanos.

De media, y desde los primeros comicios municipales de la democracia y hasta 2015, sólo el 65,6% de los votantes han acudido a las urnas en unas municipales.

Esta cifra, sin embargo, es muy superior a la dramática participación de los españoles en las elecciones europeas. En esta ocasión, las urnas hacen coincidir ambas citas electorales en un mismo día, cosa que podría mejorar el dato. De seguir la tendencia, sin embargo, la participación podría ser menor a la lograda en 2014, cuando se quedó en el 43,81%.

Las elecciones europeas se celebran cada 5 años y, desde que en 1999 se superara ligeramente el 63% de los ciudadanos que depositaron su voto en las urnas, cada lustro ha caído dramáticamente el dato.

En los siguientes comicios de 2004, la cifra cayó casi 20 puntos porcentuales, situándose en 45,41%. En 2009 siguió su descenso hasta el 44,9% y en 2014 se quedó por debajo del 44%.












Fuente: LA Vanguardia

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