El
Barça conquistó frente al Levante su vigésimo sexto título
de campeón de Liga. La segunda de manera consecutiva, la cuarta en cinco años, la octava en los últimos once cursos. El gol de Messi, el número 34 del argentino finiquitó un campeonato en el que el Barça fue el mejor equipo con mucha diferencia. Y pese a que el alirón era esperado, los jugadores del Barça no se cortaron a la hora de celebrar un título que les refrenda como mejor equipo español un año más.

Tampoco lo hizo la grada del Camp Nou, que a la conclusión del partido estalló de júbilo en comunión con la plantilla. Mientras los más de 90.000 espectadores cantaban el himno que sonaba a todo trapo, los jugadores se fundían en abrazos de alegría, descargando la tensión que habían vivido en las últimas semanas y en concreto durante el partido.





Lionel Messi celebra el campeonato
(Pau Barrena / AFP)

Alba se arrodilló mientras levantaba los brazos en señal de victoria. Messi, Dembelé y Suárez se abrazaban. Una fiesta que después de saludar a la grada se desplazó al centro del campo, donde los jugadores hicieron un corrillo para continuar la celebración. Allí ya vestían la camiseta conmemorativa del título con el lema “8 de 11. Lo extraordinario es que parezca normal”.

La megafonía anunció el nombre del presidente de la Federación, Jose Luis Rubiales, que fue recibido con silbidos por la grada. A continuación se pronunció el de Messi, y allí acudió el diez para recibir la Liga. Su Liga. Porque el diez ha sido protagonista indiscutible del campeonato. 34 goles, incluido el que finalmente dio el título. La levantó con toda la alegría que pudo el diez para ofrecerla al Camp Nou.

Los jugadores del Barcelona celebran el triunfo
Los jugadores del Barcelona celebran el triunfo
(Lluis Gene / AFP)






Le esperaban sus compañeros. Y sus hijos, que para entonces ya estaban sobre el césped. También los de todos los jugadores azulgrana. Después de la foto, apareció Piqué, el alma de la fiesta, para descorchar el cava cual piloto de MotoGP que acaba de ganar un gran Premio. Sus compañeros tuvieron que reaccionar rápido para no ser mojados.

La actuación musical de Ramón Mirabet y un espectáculo de fuegos artificiales hicieron las delicias de jugadores y afición antes de la vuelta de honor al estadio. Y la fiesta sobre el césped terminó con Piqué motivando a la grada para que el Camp Nou hiciese la grada y con el resto de jugadores haciéndose fotos para recordar lo vivido.

Lionel Mess con sus hijos
Lionel Mess con sus hijos
(Manu Fernandez / AP)









Fuente: LA Vanguardia

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