Al mismo tiempo que el ahora y el hoy, el partido a partido, el torneo a torneo, Federer, Nadal y Djokovic están viviendo una batalla en el tiempo, histórica. Es evidente que son muchos factores los que pueden influir, lo dicen los propios protagonistas, pero, justa o injustamente, según gustos, el que acabe su carrera con más Grand Slams será el tenista considerado como el mejor de la historia. Y Djokovic sigue estrechando la distancia año a año.

A Federer, el líder con 20 coronas, se le empieza a acabar el tiempo, pese a que en la última final demostrara que todavía le queda cuerda. Dejó escapar una gran oportunidad, sobre todo por la manera en la que se desarrolló el partido, con las opciones que tuvo. La edad no perdona y en un mes cumple 38 años. Ahí le sacan ventaja sus perseguidores, pues Nadal tiene 33 y Djokovic 32. Con la conquista de Roland Garros en junio, Rafa se ha situado más cerca que nunca del suizo, al que tiene a sólo dos «grandes» de diferencia (lleva 18), cuando llegó a estar con nueve de desventaja en 2007. A su gran dominio en París (12 títulos) une tres Abiertos de Estados Unidos, dos Wimbledon y un Abierto de Australia, el torneo que más se le resiste y en el que más mala suerte ha tenido. Pero si las lesiones le respetan y con el nivel mostrado, puede sumar en más lugares que en tierra. La próxima oportunidad es en Nueva York, dentro de mes y medio.

Pero aparte de lo que tiene delante, Nadal debe mirar lo que viene por detrás. La locomotora Djokovic, que está de nuevo a pleno rendimiento. Con este Wimbledon ya suma 16 Grand Slams, sólo dos menos que Rafa y cuatro por debajo de Federer. En 2010 el serbio sólo tenía uno, mientras que en el palmarés del suizo ya había 16 y en el del español nueve. Pero Nole suma y suma, de dos en dos y de tres en tres. En su primera época de dominio, pasó de uno a doce en seis años, entre 2010 y 2016. Ahí conquistó Roland Garros, el que le faltaba, y perdió algo la motivación, para quedarse en blanco en 2017 y volver después de nuevo a la carga. Desde que se recuperara en Wimbledon 2018, ha ganado el Abierto de Estados Unidos, Australia y de nuevo en la hierba de Londres.

Quedan unos años para que la pregunta de quién es el mejor tenga respuesta. Apasionante.




Fuente: La Razón

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