Jesús María Romero Hernández «El Nene», que mató a su compañero de celda en una discusión por una litera en Soto del Real, es campeón de Muay Thai. El joven de 28 años alardeaba en un vídeo de «tratar mal» a quien le traba mal.

El suceso ocurrió pocas horas después de que el susodicho entrara en prisión al ser detenido por intentar robar un teléfono móvil en la estación de metro de Plaza Elíptica el pasado miércoles. El dueño se dio cuenta y le plantó cara, y Romero sacó un cuchillo, le apuñaló y salió del vagón con el arma en la mano, amenazando a viandantes, vigilantes de seguridad e incluso a los agentes de Policía Nacional que acudieron a detenerle y consiguieron reducirle con muchos problemas.

El juez le envió a prisión provisional acusado de lesiones, amenazas, tentativa de homicidio y robo con violencia. Unos antecedentes que desconocían los funcionarios de Instituciones Penitenciarias, que tras una breve entrevista decidieron ingresarle en el módulo 1 junto a un preso de compañía, un hombre de 55 años con varios antecedentes por tráfico de drogas, y que había pasado varios años entre rejas. La discusión comenzó en el pasillo. Según los interinos, solo había dos funcionarios vigilando. Escucharon los gritos y dieron el aviso, pero no pudieron hacer nada. Los servicios sanitarios del SUMMA que acudieron a la prisión comprobaron que la víctima tenía un traumatismo craneoencefálico y golpes faciales. Aunque trataron de reanimarle, el preso falleció antes de llegar al hospital.

Una situación que pudo haber sido evitada si hubiera más personal. Los funcionarios de Instituciones Penitenciarias llevan más de un año movilizándose para denunciar su situación: falta de personal y plantillas envejecidas, escasa preparación para el trabajo que desempeñan (especialmente en situaciones de violencia extrema como esta, pues no han recibido formación para defenderse o reducir a internos conflictivos) y son víctimas de agresiones día a día.




Fuente:La razón

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