Lejos quedan los tiempos del auge de las cuentas bancarias remuneradas. Obtener una buena rentabilidad por guardar el dinero en un banco observando ciertas limitaciones sobre su utilización por parte del cliente es el recuerdo de una época previa a la crisis que empezó a lastrar la economía mundial a finales de 2008, a la que el Banco Central Europeo (BCE) reaccionó a través de una política monetaria expansiva de tipos de interés muy reducidos que perdura en la actualidad. Ahora, para atraer a los clientes hacia un producto que, por lo general, presenta una rentabilidad escasa por no decir nula, los bancos tienen que ingeniársela. La última iniciativa de Bankinter en este sentido, al mejorar las condiciones de acceso a su cuenta nómina, uno de los pocos productos remunerados que quedan en el mercado, es solo un ejemplo de ello.

A principios de este siglo, existía todavía una clara distinción entre una cuenta corriente para gestionar los movimientos y una cuenta remunerada en la que dejar el dinero que no se necesitaba. Esta última presentaba una rentabilidad más elevada que la primera. A cambio de percibir un interés de alrededor del 1% (pero hace dos décadas eran bastante comunes también tipos del 2% o 3%), el cliente se comprometía a no domiciliar recibos en esa cuenta o no tener una tarjeta asociada a ella, aún disfrutando de la posibilidad de sacar el dinero en cualquier momento.

“Este producto prácticamente ya ha desaparecido del mercado”, afirma el experto en finanzas Antonio Gallardo. A la ya mencionada política de tipos de interés cero del BCE, Gallardo añade a las razones que explican este fenómeno la aversión al riesgo del usuario medio español. En sus palabras, “el ahorro en España es muy conservador, muchos prefieren mantener el dinero en cuentas que no ofrecen ninguna rentabilidad que apostar al menos parte de lo que tienen en productos más arriesgados”.

Sea como fuere, al no poder ofrecer nada a cambio de las limitaciones impuestas en las cuentas remuneradas, la captación de clientes por parte de los bancos se está centrando en las cuentas nóminas. “En los últimos años se ha generalizado la oferta de productos sin comisiones que cubren las necesidades más básicas de los clientes, como las transferencias o la tarjeta de débito, a cambio de ingresar con regularidad dinero”, señala Gallardo. Se trata de la nómina, principalmente, pero también la pensión o los ingresos y la cuota del trabajador autónomo.

Distintos reclamos

“Con la cuenta nómina, el reclamo tiene que ser otro, y este suele ser regalar dinero en efectivo”, destaca Gallardo. Así, por ejemplo, Liberbank y Abanca ofrecen 150 euros (en el caso de Abanca, 300 euros en Madrid) por domiciliar la nómina de al menos 600 euros, con una permanencia de dos años. En el caso de Openbank, su cuenta de ahorro ofrece en los primeros seis meses por cualquier cantidad de dinero un tipo de interés nominal del 1% (es decir una TAE, tasa anual equivalente, de 0,60%), con una remuneración máxima de 5.000 euros. Pasado este periodo, la entidad online del Banco Santander remunerará con una TAE del 0,20% si el cliente domicilia su nómina o pensión de al menos 600 euros o tres recibos mensuales o bimestrales. Si no lo hace, recibirá solo el 0,05% anual.

Pero es Bankinter quien protagoniza el último movimiento en este ámbito, ya que baja de 1.000 euros a 800 euros el mínimo mensual a ingresar en su cuenta nómina, un producto remunerado que lanzó en 2012 y que acumula ya 11.431 millones de euros al cierre del primer semestre del año, lo que supone un 20% más que en el mismo periodo de 2019. Asimismo, la entidad, cuya consejera delegada es Dolores Dancausa, mantiene la remuneración de hasta el 5% TAE el primer año y del 2% hasta el segundo, para un saldo máximo de 5.000 euros.

En los demás casos, ¿las cuentas remuneradas ya no tienen futuro? Gallardo cree más bien que, en cuanto acabe la política de tipos cero, estas volverán a surgir. Mientras tanto, “es probable que veamos una separación entre cuentas nóminas normales y otras más premium, que parece ser la estrategia del Santander con Santander One, en la que se vincula la cuenta sin comisiones y ofertas promocionales a contratar un producto de ahorro”, augura.




Fuente: El país

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