Tras el pitido final del árbitro, los jugadores de la primera plantilla azulgrana se dirigieron a la zona donde se sitúa la grada de animación y celebraron la consecución del primero de los tres títulos que están en disposición de ganar. Lionel Messi, autor del único tanto ante el Levante, recogió el trofeo que le entregó en el césped Luis Rubiales, que fue silbado por parte de los aficionados.

Los jugadores salieron con los hijos al césped y fueron quienes más felices se mostraron con el título. Messi se abrazó a su hijo pequeño, mientras el que es algo más mayor, Mateo, lo celebraba dando saltos sobre su padre.

Los miembros de la primera plantilla se enfundaron también una camiseta conmemorativa con un mensaje destacando los ocho títulos que el Barcelona ha conquistado en los últimos once años: «Ocho de once, lo extraordinario es que parezca normal»

Se apagaron las luces y empezó la fiesta organizada por el club. En el centro del campo se dibujó una silueta del título con luces láser. Con el humorista Oscar Dalmau como maestro de ceremonias, los cantantes Elena Gadel y Ramon Mirabet interpretaron en el césped la canción «Extraordinari» («Extraordinario»), creada para la ocasión. Tras la actuación, la fiesta concluyó con el cielo del Camp Nou iluminado por fuegos artificiales que pusieron la guinda a una fiesta algo comedida. Se abrieron, de nuevo, las luces y los jugadores de la primera plantilla, también los descartados, dieron una vuelta de honor acompañados por sus hijos, y aplaudieron a los aficionados que se quedaron en el Camp Nou. No hubo parlamentos de los jugadores del primer equipo, que ya pueden centrarse exclusivamente en el próximo reto: la ida de las semifinales de la ‘Champions’ del próximo miércoles contra el Liverpool.




Fuente: La Razón

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