Los roles cambian cuando te conviertes en madre o padre. Es inevitable, cambiamos, somos otros. “Cuando tienes un hijo, tu mundo se pone patas arriba”, comienza Sandra Daviú, madre, periodista y presentadora. “Mi pareja y yo no fuimos padres jóvenes y teníamos nuestra rutina y costumbres muy instauradas. El cambio fue muy importante y no contamos con ayuda de familiares. Se discute más y en ocasiones cuesta acercar posturas”, explica Daviú.

La periodista considera que su edad y madurez han permitido a su pareja y a ella comprender mejor los roles de cada uno. “Todo el mundo opina, pero nada tan verdadero como cuando que llega tu momento. Me he volcado en mi hijo, la lactancia incrementó mi dedicación y seguramente mi marido ha llegado a sentirse excluido y fuera del dúo en más de una ocasión”, asegura Daviú. La sociedad también se encarga de dar un lugar secundario al padre: “Ginecólogos, matronas, pediatras, profesores…, suelen dirigirse a la madre en temas que conciernen al hijo. Un pediatra llegó a decirle a mi marido que sería algo así como un mueble hasta los dos o tres años del niño”, añade.

Daviú dice no sentirse culpable por haberse ocupado al cien por cien de su hijo: “Si mi marido no lo entendiese, pensaría que no me quiere lo suficiente. Por suerte, con el tiempo las cosas mejoran. No sé si nosotras como mujeres podríamos hacer más para integrarles, pero ellos sí tener más paciencia”. “Cada uno somos diferentes, aunque claramente deberíamos escuchar más a nuestros hijos y comunicarnos más”, concluye esta madre.

“Cuando llegan los niños se acaba el romanticismo en la pareja”, añade por otro lado Silvia Fominaya, madre, modelo, actriz y presentadora. “La pareja debe disfrutar unos años antes, consolidarse y conocerse bien”, asegura la modelo. Del segundo matrimonio de la actriz nacieron dos niños. “Tuvimos muy pronto el primer bebé. El padre se ilusiona cuando el niño nace. La madre desde que se queda embarazada y su vínculo va en aumento durante los nueve meses. Pero tiempo después yo escuchaba: ¿Cuándo estamos solos?, ¿me escuchas?, ¿te has dormido?”, argumenta Fominaya.

La actriz se quedó muy pronto embarazada de nuevo. Sus hijos se llevan muy poco tiempo de diferencia. “Todo fue muy difícil. El hombre quiere seguir teniendo intimidad, momentos con su pareja y siendo el protagonista de la película. Pero llega a sentirse anulado y a celarse de su propio hijo. A mi pareja se le caía la baba hasta que se unieron dos niños: el carrito en tándem, ir al parque… Todo era poner, quitar, tener cuidado, no ir a sitios románticos o para relajarse…” relata Fominaya.

Y recomienda no abandonarse como pareja. “Como madres queremos tener a nuestros niños siempre con nosotras. Si al hombre le das la opción de dejarlos con alguien, le gusta y quiere repetir”, asegura Silvia. “Quizás lo ideal es una vez al año hacer algo a solas con tu pareja para reactivar la relación y que el hombre no se sienta destronado”, valora la modelo.

La pareja debe trabajar en la autoestima personal

“En la sociedad en la que vivimos, desde que nacemos nos alejamos del ser esencial interior y vivimos más en la superficialidad”, declara Pablo Talice, padre, psicólogo y coach emocional.

El experto afirma que los seres humanos tenemos un espacio emocional donde nos nutrimos del amor que otros nos dan y que cuando no recibimos nada, nos sentimos vacíos.

Según el psicólogo existe otra forma de relacionarse. “Debemos comprender que nosotros mismos podemos darnos valor. Por ejemplo, cuando mi pareja deja de prestarme atención porque se la presta a mi hijo, yo puedo salir adelante”, manifiesta Talice. Y seguidamente expone varias situaciones que pueden darse en el padre:

  • El hombre se siente desplazado familiarmente: Son padres que quieren participar y estar con su pareja y la atención se ha ido. La base que les sostenía desaparece. No tienen autoestima. Piensan en que les han abandonado y se enfadan, culpabilizan a la mujer y madre y justifican determinados actos: “Tú me obligaste a hacerlo porque me ignoraste”. Necesitan el reconocimiento de la mujer y no se hacen cargo de su vida.
  • El padre se cree fuerte y tapa sus emociones: Él es productivo y en la relación de pareja y paternidad elige no hacerse cargo. Si la mujer lo desplaza aprovecha la situación. Sale, hace deporte, se va al trabajo… En el hogar implica no hacerse cargo de la familia: “Yo trabajo y tú te haces cargo del niño”. Es lo que más se escucha en la consulta.
  • Los dos miembros de la pareja tienen amor propio y autoestima: Es el ejemplo menos frecuente. Debemos hacernos responsables de nuestra parte en la pareja. Es decir: Mi mujer me saca el 50 por ciento de amor, pero me queda otro tanto. Duele, pero comprendo la situación. Necesita prestarle atención al bebé y le doy ese espacio. Está agotada, no ha dormido, le dejo que amamante y que viva su maternidad. Y yo estoy ahí para apoyarla y dedicarme a otras cosas también necesarias. Aquí sí son un equipo. Con el tiempo todo vuelve a su cauce y ella no debe renunciar a lo que le hace feliz.

Para Talice es primordial que los padres sean felices y se quieran, ya que de lo contrario el hijo copiará esos mensajes y los llevará a su propia vida. “Hay que trabajar la autoestima porque desde ahí las relaciones personales son más estables”, recomienda el experto.

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Fuente: El país

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