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Aquí una rock & roll star


Seguramente no sea bueno esto para el ego de Loquillo, un artista que no adolece de autoestima, pero procede: el autor de «Rock & Roll Star» nunca ha estado más en lo cierto. El Loco es una estrella a sus casi 57 años, protagonista de una de las giras de mayor éxito en los últimos años, a golpe de puro y duro rock & roll sin adjetivos. Los datos le dan la razón. En su presente tour, el del Barrio del Clot en Barcelona ya ha conquistado 140 ciudades, incluyendo lugares de los que no han oído hablar, de Villamediana de Iregua (Logroño) a Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) sin olvidar, por supuesto, las grandes plazas, como la que pone broche de oro a esta caravana «Salud y Rock & Roll»: será en Madrid, esta noche, en el WiZink Center, con 15.000 localidades vendidas. A estas marcas de récord hay que añadirle que hace poco más de un año (el 24 de septiembre, día de la Mercè, por cierto), Loquillo ya agotó el papel en otra plaza de las grandes, la de Las Ventas, con 15.000 aficionados que pusieron en marcha esta locura. Según el propio Loco, toca «cerrar el ciclo con llave de oro y guardarla en un paño. Agradecimiento, emoción, entrega y comunión» son los sentiemientos con que el rocker afronta una noche para el recuerdo.

Conciencia incómoda

Está claro que la capital es su territorio, pero el músico ha recibido también reconocimientos en su ciudad natal: el Ayuntamiento de Barcelona le ha concedido este año la Medalla de Honor de la ciudad, que reconoce la labor profesional y su contribución al desarrollo de la conciencia ciudadana, las virtudes y los valores cívicos. En ese aspecto, el ciudadano José María Sanz Beltrán siempre ha hablado claro y se ha posicionado al respecto de los abusos del poder político, demostrando una conciencia política clara e incómoda para todos los que han tratado de convencerle para su causa. Loquillo no se deja atrapar y por eso sus seguidores escuchan lo que dice también cuando se baja del escenario.

En lo musical, agárrense, porque la actitud de Loquillo no es de boquilla nada más. En esta gira, el catalán está interpretando más de treinta temas por noche, con, por supuesto, todos sus clásicos casi sin excepción: «Rock & Roll Star», «Cadillac solitario», «Feo, fuerte y formal», «El hombre de negro», «Rock & Roll actitud» y «En las calles de Madrid», es decir, himnos de su etapa con Los Trogloditas, pero también en solitario como «Quiero un camión», «Viento del este», «Sol» o la que da nombre a la gira, «Sald y rock & roll». También acostumbra a incluir en el repertorio algún tema de su experimento rockabilly con Nu Niles. Es probable que Loquillo tenga algún recuerdo para una de sus inspiraciones, Johnny Halliday, uno de los pioneros del género, fallecido recientemente en París y al que llegó a conocer y tratar. También acostumbra a hacer alguna versión de grupos españoles de los 80, como Burning o Alaska y Dinarama. Por cierto, que el lenguaje irónico o socarrón de los textos de Loquillo a veces hace que sus canciones se comprendan en sentido inverso por mentes de obtusidad bienpensante. Recientemente, Sabino Méndez, mano derecha y compositor de muchas de sus canciones, tuvo que salir al paso de las críticas por un supuesto mensaje machista como sustrato de «La mataré», uno de los temas icónicos de su repertorio y que no solo no es una apología del maltrato a la mujer, sino un tema pionero en su denuncia. Por supuesto, está en el repertorio de cada noche y tampoco nadie ha puesto el grito en el cielo por un tema como «El mundo necesita hombres objeto».

En el escenario, Loquillo estará acompañado por los sospechosos habituales: su banda, integrada por Josu García (guitarra rítmica), Igor Paskual (guitarra), Mario Cobo (guitarra) Alfonso Alcalá (bajo), Laurent Castagnet (batería) y Raúl Bernal (teclados), una mezcla total de veteranía y juventud reclutada y moldeada por Loquillo durante los años. Sobre las propiedades del rock y sus intenciones como creador, Loquillo hace esta reflexión: «¿Es posible una nueva forma de crear música, teatro, cine y arte lejos de los turbios y estrictos fundamentos oficiales? La posibilidad de una cultura independiente de políticas y organizaciones de mecenazgo y de darle libertad real y transgresora a la manoseada libertad de expresión», dice en su declaración de principios. Los que quieran comprobarlo, mejor que tengan entradas para esta noche, porque no queda ni una.




Fuente: La razon

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