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Apple Watch Series 3: mejor con 4G | Tecnología


Apple Watch Series 3, con la nueva correa de velcro y en rosa dorado con neopreno a juego. EPV

El Apple Watch lucha contra sí mismo. Ya no es una novedad, sigue sin tener cámara pero comienza a hacer llamadas y ganar cierta autonomía. Después de tres días con el nuevo modelo (intentando que pase lo más inadvertido posible porque es un préstamo bajo embargo) hemos percibido una mejora notable, pero nos habría gustado más contar con la versión 4G.

La diferencia externa entre ambos modelos está en la corona. En el caso del modelo 4G lleva un llamativo punto rojo. Ese punto significa libertad, para poder salir a correr y pasar el día sin el móvil, para consultar una dirección o escuchar música, para consultar cualquier cosa con Siri sin tener el iPhone dentro del rango de la misma red.

En Estados Unidos sale con ambas versiones. En España, hasta que cierren un acuerdo con las operadoras de telefonía, no se podrá comprar este modelo. El Apple Watch no tiene dentro una tarjeta SIM, esto impediría mantener el tamaño actual, sino que cuenta con un chip en su interior que funciona como una tarjeta virtual, que en el argot se denomina eSIM. Permite suplir el número del móvil al conectarse a la red, pero no está físicamente dentro. Apple ya ha probado esto con los iPads, que permiten cambiar de operador y adquirir el plan que más convengan sin atarse a un contrato. En esta ocasión no buscan generar clientes ávidos de ofertas, sino una conexión estable para hacer uso de la innovación. La llegada de esta opción, que es la que verdaderamente marca una diferencia, da sentido a la compra.

Permite suplir el número del móvil al conectarse a la red pero no está físicamente dentro. La llegada de esta opción, que es la que verdaderamente marca una diferencia, da sentido a la compra

Apple ha acompañado la llegada del series 3 con una colección de pulseras adicionales, uno de sus nichos de ingresos adicionales. La deportiva, de velcro, y ultraligera, está pensada para tomar mejor el pulso, mojarse y vivir situaciones un poco más exigentes que las delicadas (y caras) de Hermes.

¿Merece la pena cambiar de reloj cada año? Apple estaría encantada de que así fuese. De hecho, ya es el mayor fabricante de relojes del mundo. Por encima de Rolex, Cartier o Fossil. Pero el salto no justifica la compra. Como suele pasar con los relojes, la percepción de mejora se tiene si se deja una generación en medio. Para que quien adquiera su primer reloj o tenga el primer modelo, sí, merece la pena. Ya se puede meter en el agua sin miedo, aguanta algo más de una jornada y Siri es más práctica. Gana protagonismo. A Siri se le pregunta por el tiempo y contesta. Antes se limitaba a abrir la aplicación en pantalla con el resultado. Apple quiere que los comandos de voz ganen cada vez más relevancia y la pierda la pantalla. Su altavoz HomePod es un paso todavía más radical en esta línea. El nuevo procesador es el que permite que Siri ya tenga esta capacidad de soportar preguntas y respuestas en tiempo real.

Esta nueva versión sí vislumbra más usos. Abre la puerta a nuevas experiencias cuya ejecución queda en manos de la audacia y creatividad de los desarrolladores. Por mucho que Apple cree un nuevo hardware, sin una aplicación rompedora, que dé sentido a la compra, no será tan popular como lo son los smartphones.

La salud y el deporte siguen siendo el aspecto en el que Apple pone el acento. Ahora, estos relojes reconocen más deportes y hacen una mejor estimación del consumo calórico y esfuerzo. El aparato, a medida que conoce a su dueño, se ajusta mejor. Sabe, por ejemplo, si hace crossfit o el, tan moda en EE UU, entrenamiento de alta intensidad por intervalos (HIIT). Gracias al altímetro, que no estaba en las versiones anteriores, medirá la elevación en salidas en bicicleta, paseos por el campo o una carrera.

Ya se puede meter en el agua sin miedo, aguanta algo más de una jornada y Siri es más práctica. Gana protagonismo. A Siri se le pregunta por el tiempo y contesta. Antes se limitaba a abrir la aplicación en pantalla con el resultado

La idea de superar y mejorar es una constante, tanto que un entrenador virtual anima a superar metas. Cada mes, según la evolución, el reloj irá poniendo la cantidad de ejercicio adecuada.

La medición de pulso es más certera y, otra novedad, mide la recuperación. No solo tiene en cuenta las pulsaciones cuando se hace un esfuerzo, sino también el tiempo que se tarda en volver a la normalidad. Además, avisa si perciben alguna arritmia en reposo o indicios de problemas. Aunque este aspecto, tan importante como delicado, lo ha contado Apple con cautela, para no generar falsas expectativas.

La batería, uno de los grandes defectos que tenía este reloj, mejora. Ahora aguanta más de un día, pero no como para irse un fin de semana sin cargador. A diferencia de Fitbit, que ofrece menos opciones pero resuelve muy bien el aspecto social y la medición de sueño, sigue siendo difícil dormir con el reloj. La ducha de la mañana no es tiempo suficiente para que recupere toda la autonomía.

La compra tiene sentido sobre todo para aquellos que no tienen un Apple Watch o para los que tuvieron la versión inicial, que no podía mojarse y era más delicado.

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Tamaño y peso: 38,6 x 33,3 x 11,4 milímetro y 26 gramos de peso. 

Destacamos: altímetro y GPS integrado, pantalla de 38mm o 42mm y cable de carga magnético de 1 metros de longitud.

Desde 369€ en El Corte Ingles




Fuente: El país

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