El Gobierno está haciendo malabarismos para llegar al Consejo de Ministros del próximo viernes con medidas de calado. Para tumbar parte de la reforma laboral, implantar medidas de igualdad en el trabajo y hacer modificaciones sobre pensiones vía decreto ley, busca sumar a la patronal y a los sindicatos y asegurarse el apoyo de PNV y PDCat en la diputación permanente del Congreso. Las reuniones se suceden pero la patronal se ha manifestado en contra. No es el momento, insiste el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (Getxo, Vizcaya, 1958). El sucesor de Juan Rosell habla de electoralismo y de las consecuencias negativas de legislar vía decreto ley en los minutos de descuento.





¿Por qué están en contra de los decretos ley que el Ejecutivo trata de aprobar antes de la disolución de las cámaras?

Ahora nos quieren poner por delante lo que denominaría “reales decretos ley electorales”. Pensamos que se está tomando un atajo muy peligroso, que no es bueno para España ni para la economía ni para las empresas. Por eso estamos dando la voz de alerta.

¿No es momento de legislar?

Se está utilizando la vía del decreto ley como una medida electoral. Y no pasa nada porque esperemos tres meses para volver a hablar de según qué materias. Un decreto ley es un contrato de adhesión: esto es lo que hay. Al contrario que con un proyecto de ley, nos quedamos sin derecho de audiencia, los partidos pierden la capacidad de presentar enmiendas –que nosotros también planteamos a veces–. Te deja constreñido. Y hay un abuso. Es gravísimo que temas fundamentales se decidan ahora en pleno proceso electoral. ¿Estas medidas son necesarias? Bueno, puede ser que sí. ¿Responden a una situación excepcional? No ¿Son urgentes? Creo que no.


Advertencia

Pido responsabilidad: esto sí puede afectar al empleo y traer más economía sumergida”


¿Cómo ve los cambios en materia laboral?

Lo que la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, llama “pequeños retoques” a la reforma laboral es de hecho una contrarreforma. La empresa debe tener libertad, por lo que defendemos la prevalencia del convenio de empresa sobre el sectorial. En cuanto a ultraactividad y el registro horario, creemos que son parte de la negociación colectiva. No entendemos que se constriña la norma y que haya menos flexibilidad.

También está la subcontra-tación…

En el acuerdo nacional de negociación colectiva, pactamos que había que mejorar el artículo 42, porque es verdad que algunos se han aprovechado y te encuentras con casos como el de las camareras de piso. Hay cosas que solucionar. Y habíamos acordado hacerlo de una manera: si externalizo una actividad como la limpieza, que como mínimo se le pague el convenio de ese sector. Pero no es lo que se está planteando ahora y no aceptamos que se pague según el convenio de la empresa principal.





¿Y las medidas sobre pen-siones?

Para nosotros es fundamental que esa negociación se mantenga dentro del Pacto de Toledo. Además, las medidas que se quieren toman son para el 2021 y el 2023. Oigan, empiecen a hablar en junio, después de las elecciones.

Pero el pacto de Toledo se ha ido al traste…

El Pacto de Toledo no iba mal, los partidos estaban acercándose bastante, pero se ha roto en media hora, en cuanto se han convocado elecciones. En mi opinión, han escenificado una ruptura. Los partidos estaban en la mesa del diálogo social hablando de pensiones pero ahora no quieren hacerse la foto con sus rivales electorales.

Finalmente, está el paquete de igualdad laboral.

Tuvimos la primera mesa de arranque con la vicepresidenta Carmen Calvo hace unos veinte días. Hubo una reunión el jueves de la semana pasada y el viernes al mediodía nos mandaron un papel: “Esto va a ser el decreto ley y contestadnos hasta este miércoles”. Y claro, esto no es diálogo social, esto es arrollar.

¿Qué es lo que no les gusta?

Se culpabiliza a las empresas de todo lo que pase, cuando posiblemente en la empresa es donde más se está avanzando en igualdad. Están hablando de presunción de discriminación y afecta a todas las compañías. Hablan de planes de igualdad para empresas de a partir de 50 trabajadores cuando Europa marca 250. Se introducen un montón de auditorías, lo que para las pymes sería muy complicado. Pero más que el contenido nos molesta el procedimiento.





Se están reuniendo con el Gobierno y los sindicatos. ¿Hay posibilidades de llegar a un acuerdo de mínimos, si se pulieran o cayera alguna medida?

Claro que hay capacidad, algunas cosas se podrían gestionar. El problema es el tiempo, de aquí al viernes… Y entiendo que los sindicatos, si pueden, aprieten. Pero insisto, considero un error la vía del decreto ley. Estamos en un proceso electoral, donde se están jugando otras muchas cosas y otras muchas fotos. Un proceso electoral es sanísimo, pero que lo hagan. Y nosotros jugaremos en el campo de juego que marquen los ciudadanos. Le pediría responsabilidad a la clase política en este asunto, porque esto sí puede afectar al empleo. A ver qué pasa cuando se den los datos del primer trimestre de empleo.


Catalunya

La sedes que han salido van a volver en cuanto se afiance una estabilidad”


¿Tienen datos al respecto?

Bueno, nosotros intuimos que no van a ser buenos. Con las cosas de comer hay que tener cuidado.

Entonces, ¿lo que pide la CEOE es que todas esas decisiones se aplacen hasta después de las elecciones?

Lo que estamos diciendo es que se siga un proceso democrático normal, que es la vía del proyecto de ley. Si se hace de una forma consensuada y se vota en un Parlamento constituido, va a ser una norma mucho más potente, mucho más estable, más segura que si mañana nos meten el decreto ley de golpe.





¿Se plantean recurrir los decretos con la ayuda de los partidos que no están alineados con el Gobierno de Pedro Sánchez?

Estamos intentando comentar a los partidos nuestra posición. Vamos a ver qué pasa. Si ocurre, veremos qué dice nuestro departamento jurídico. Hoy por hoy, son avisos a navegantes. Ojalá algunas de esas normas no salgan, ojalá puedan cambiar. Hay que esperar. Hay partidos que están más en la posición que planteo. Pero lo que creo es que no es el momento. Lo importante es que se haga de manera lo más abierta posible, lo más transparente posible, que se puedan aportar ideas.

¿Se perdería empleo con los cambios que se plantean en la reforma laboral?

Por supuesto. Una rigidez en la externalización supondría directamente una caída de las subcontratas.

De todas formas, hay un problema de precariedad. ¿Qué se puede hacer?

Hay algunas de bolsas de precariedad. Están ahí y hay que arreglarlas. Sobre las subcontratas, si la fórmula es que la empresa principal sea el referente, malo. Porque eso no va a arreglar la situación. Y va a significar más economía sumergida, que es peor. Ha pasado algo similar en el campo con el salario mínimo interprofesional. Cuando hablamos del SMI, siempre pensamos en Madrid o Barcelona, y no pensamos en Extremadura.





Volviendo a las elecciones del 28-A, ¿les preocupa el ascenso de Vox?

Si me preguntaran cuál es la carta a los Reyes Magos, lo que a los empresarios y empresarias les interesa, la definiría en dos conceptos: estabilidad y moderación. Creo que contesto a la pregunta.

¿Y la situación en Catalunya?

Me preocupa muchísimo, porque es una parte fundamental de este país. La gente y las empresas de Catalunya no se lo merecen. Tenemos que construir una Europa fuerte ante los populismos.Y desde la vertiente económica, hay que valorar el efecto en las inversiones. Habría que tener en cuenta la moderación de la economía, pero los datos no son exactamente iguales.

En el plano empresarial, ¿nota diferencias con respecto ahace un año y medio?

Las empresas están más tranquilas. Porque al final, la sociedad civil no es capaz de vivir en tensión todo el día. Tu fábrica tiene que funcionar, has de seguir vendiendo en Alemania y teniendo proveedores en Alicante… La impresión que tenemos en Madrid es que, desde el punto de vista empresarial, Catalunya está más tranquila. Y soy optimista. El problema es que los procesos no son tan cortos como nos gustaría.

¿Cree que las sedes quehan salido de Catalunya van a volver?





Cuando se vea esa estabilidad, volverán. Porque son empresas con sangre catalana. Son decisiones que a la gente le ha costado muchísimo tomar.

¿Es posible una vuelta a corto plazo?

A medida que se vaya normalizando la situación… Un empresario catalán va a querer estar en Catalunya. Es lógico. Yo soy vasco y, si puedo, una empresa mía va a estar en el País Vasco.

Los sindicatos se quejan de que se resisten a cumplir con las subidas acordadas y el salario mínimo de convenio de 1.000 euros.

Las declaraciones de CC.OO. y UGT las interpreto en el juego de intentar presionar un poco.

La CEOE trata de preservar la representatividad de los empresarios, frente a otras voces que van surgiendo. ¿Cómo lo afronta?

Nuestra voz está consolidada. Aquí están las grandes empresas, las medianas y las pequeñas. Y acabamos de integrar a los autónomos, otra pata fundamental. Lo que tenemos que hacer es evolucionar. Juan Rosell ha hecho una buena labor. Lo único que me toca a mí es intentar hacerlo mejor. Y cuando venga el siguiente, mejorarme a mí. En mi opinión, es vital que la sociedad civil tenga más fuerza, y de ahí la importancia también de los sindicatos. La paz social es la mayor infraestructura que existe.

¿Entiende las críticas al sueldo de 300.000 euros más variable aprobado para su cargo?

No es sueldo, son dietas. Y se aprobó por unanimidad. Esta es una institución privada y es la decisión de los socios. Transparencia la ha habido absolutamente toda: en la anterior directiva se aprobó que el presidente podía tener una retribución y, en esta, lo que se hizo fue marcarla. No hay mucho más que hablar.




Fuente: LA Vanguardia

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