Se coló en los quirófanos del Clínic al terminar tercero de carrera. Por un error de una amiga que intentaba ayudarle, le dijeron que se ­pusiera un pijama para entrar en quirófano como interno en los de cirugía general en lugar de en los de traumatología, donde quería empezar. “También estoy en ­Barcelona y no en Madrid por un error. En Mallorca no había fa­cultad de Medicina y en Correos enviaron mi solicitud para la del hospital Clínico y Provincial que no era. Pensaba que sería traumatólogo en Madrid y soy cirujano digestivo en Barcelona. Por un par de errores”.





Las técnicas quirúrgicas de­sarrolladas por Antonio de Lacy (a punto de cumplir 62) ocupan periódicamente las páginas de los medios de comunicación. Por hallar la manera de sacar la vesícula biliar por la boca o por el ombligo, por utilizar la vagina para extraer un tumor gástrico, por encontrar en suma un camino seguro, rápido y con la mínima herida para operar las más diversas partes encerradas entre la cabeza y las piernas usando los orificios naturales. Pero la de mayor impacto es, a su juicio, la cirugía transanal, que bautizó con el nombre de un pobre león, Cecil, que fue víctima del rifle de un dentista estadounidense. Una técnica que reduce drásticamente errores y liquida la intervención en 1,5 horas en lugar de cuatro.

“Es espectacular, anatómicamente lo cambia todo. Siempre habíamos abordado el cáncer de recto desde fuera hacia dentro y ahora lo hacemos de dentro hacia afuera y, además, con un doble control desde fuera. Y hay que hacerlo a la vez. Dos equipos, uno por el abdomen, otro por el recto. Cuando se encuentran los dos se ve la luz. Es como una orquesta”, resume admirado.

Opera mucho. El lunes pasado, tres obesidades, un cáncer de páncreas y un cáncer de esófago. Ha vuelto a las portadas por el 5G. En su último reto, Lacy ha conseguido que el Mobile World Congress pruebe el próximo 27 de febrero la tecnología 5G comunicando el quirófano experimental Optimus del Clínic con una sala de la Fira. Se trata de poner a prueba la precisión de una comunicación cargada de datos –miles de imágenes de cada paciente– que ha de llegar en menos de medio segundo con todas las garantías. Uno de los principales objetivos es ser capaces de operar con la asistencia a distancia de los más expertos y así aproximar a cualquier lugar la máxima experiencia.






Opera a través de los orificios naturales los tumores digestivos y forma a especialistas de todo el mundo

Lacy es mallorquín y pariente del general Lacy y Gautier que fue fusilado por liberal por orden de Fernando VII en 1817 en el castillo de Bellver. “Probablemente no es cierto, pero en la familia se dice que es el único general que ha sido fusilado sentado, porque así lo pidió, para que las balas atravesaran su cabeza pero no su corazón que tanto amó a España. Debe ser mentira, pero es el héroe de la familia y el inspirador de una consigna, no te arrodilles nunca”.

“Yo, reconozco, que la primera vez que viajé a Estados Unidos me daba vergüenza ser españolito. Me lo pasé tan bien en California que pedí a mis padres estudiar allí, pero no era posible, claro. Como dicen en Mallorca, éramos una familia un poco don pero sin din. Pero me propuse no avergonzarme nunca más de ser españolito. Decidí que me iba a meter del todo. Me gustaba el mundo donde se toman decisiones. Es mucho más divertido decidir”.

“Ahora, cuando viene un norteamericano le paseo por los sótanos lúgubres del Clínic y a continuación le meto en el quirófano Optimus. Se queda de piedra”.





Gran parte de su mundo está dentro de los quirófanos “Yo me pierdo en este hospital y alguna vez por la calle. Pero en el quirófano tengo muy buena orientación”.

Su mundo de tenacidad, de decisiones y de meterse de cabeza entre los que deciden se puso patas arriba hace unos meses con la muerte de Catalina Oliver, “mi amiga, mi mujer”, una ginecóloga enamorada del mar a la que fueron a despedir decenas de pacientes. “Estuve a punto de dejarlo todo”.

Tiene dos hijos –un cirujano y un emprendedor– y dos perras, una muy lista y otra muy simpática por las que mantiene un chat con estudiantes mallorquines. “Necesito que alguien viaje conmigo cuando voy a Mallorca con las perras; no quiero meterlas en la bodega del avión. Así que lo propongo cada vez y en 15 segundos ya hay alguien dispuesto ”.

Las dos perras hacen paddle surf con él, “y pierden menos el equilibrio que yo”.

Con Catalina navegaban y pescaban. “Lo del barco parece de snob, pero el mar es un lugar donde me siento muy bien. Mi padre nos tiraba al agua muy pequeños para que nos desenvolviéramos sin miedo. Y cuando tomo café a las 7 de la mañana en medio del mar soy el más feliz del mundo”.





“¿Sabes que una vez me secuestraron? En Guatemala. Claro que pagué, por suerte llevaba mucho en efectivo. Y no sé por qué, les ­insulté y me escapé”. Ahora ­planea ir a Londres a la exposición de un escultor navarro que ­presenta una obra inspirada en los ojos de Catalina.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: