“Ha sido una gran sorpresa. No tenía ni idea. Es muy agradable. Siempre está bien que de digan cosas así y no otras cosas”, explica la artista Àngels Ribé (Barcelona, 1943), distinguida este martes con el Premio Nacional de las Artes Plásticas 2019 por el Ministerio de Cultura y Deportes. Y algunas de las cosas agradables que le ha dedicado el jurado a esta pionera de las prácticas conceptuales de los años sesenta con una trayectoria centrada en la experimentación es que es “autora de unas acciones extremadamente meditadas en las que los elementos y procesos de la naturaleza adquieren un papel central. Su obra es un referente para las generaciones de artistas posteriores”. “Me siento identificada con las razones. Claro que sí. Se reconoce una línea de trabajo que siempre he tenido”, explica.

El premio (30.000 euros en metálico) es la guinda a una buena racha que comenzó con una amplia exposición que le dedicó el Macba en 2011 en la que pudieron verse casi 70 de sus obras en las que era más que evidente su apuesta por la renovación de las formas, los materiales y las gramáticas del arte de los años setenta. El pasado junio, los galeristas catalanes le concedieron un premio honorífico por su trayectoria. Además, dos de sus obras más representativas pueden verse en sendas exposiciones abiertas en Barcelona: el tríptico de 1977 Lo no dicho, lo no hecho, lo no visto que participa en la muestra ¡Feminismes! del CCCB. Y su impactante Laberinto, de 1969, una enorme estructura formada por plásticos amarillos; una especie de escultura participativa que explora la dimensión corporal y que puede verse dentro de la muestra Caída Libre de Caixaforum.

“Hay rachas buenas y rachas malas. Pero hay que verlo todo con perspectiva. Estoy encantada, pero el mundo da muchas vueltas. Hay que disfrutar el momento”. Ribé está convencida de que un premio como el Nacional le sirva de impulso para continuar trabajando. “Nunca he dejado de trabajar. Lo veo más como el reconocimiento a un trabajo consecuente, de una línea de investigación con sentido”. Tampoco cree que le vaya a cambiar la vida. “Ya es bastante inamovible. Sobre todo a estas alturas. Son cosas que se agradecen mucho, pero no tienen más importancia que la que tienen. Lo importante es continuar trabajando”.

Ribé junto a una de sus obras en la exposición que pudo verse en la Fundación Vila-Casas en 2003. Joan Guerrero

Ribé comenzó su carrera en París, donde vivió entre 1966 y 1969. Desde los años setenta, no solo se volcó en la creación artística, sino que lo hizo también con especial foco en la igualdad de género. Durante una época firmó como “A. Ribé”, para evitar todo juicio sobre su identidad de género y prejuicios machistas. En 1972 se instaló en Chicago y Nueva York donde expuso con grandes creadores como John Baldessari o Gordon Matta-Clark.

Sus creaciones, en un principio esculturas e instalaciones de carácter físico, fueron evolucionando paulatinamente hasta tomar un cariz más conceptual, en el que el cuerpo humano perfila la base de un corpus de reflexión cercano a lo metafísico. Según el jurado, la artista “realizó acciones, instalaciones y performances en el contexto internacional del arte, con la reivindicación de género y la reflexión sobre el espacio”. Ahora su obra experimenta con materiales como la espuma, el agua, la luz (sobre todo los neones) y la sombra.

A Àngels Ribé el premio le ha pillado trabajando en la próxima exposición que abrirá sus puertas en Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat el 14 de noviembre. ¿Es una retrospectiva? “No, odio el concepto, no tiene sentido. Está centrada en el trabajo actual, pero tiene ramificaciones hacia el pasado. El pasado es la base del trabajo de ahora”.

El jurado ha sido presidido por Román Fernández-Baca Casares, director general de Bellas Artes y ha actuado como vicepresidenta Begoña Torres González, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes. Además ha estado formado por los siguientes vocales: Ángel Bados Iparaguirre, Premio Nacional de Artes Plásticas 2018; José Miguel García Cortés, director gerente del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM); Rosa Ferré Vázquez, directora de Matadero Madrid; Marta González Orbegozo, comisaria independiente; Isabel Durán Puertas, presidenta del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC); Tonia Fernández Trujillo, secretaria general de Mujeres en las Artes Visuales (MAV) y Alicia Chillida, historiadora de Arte y comisaria independiente.




Fuente: El país

A %d blogueros les gusta esto: