Andy Murray dio la sorpresa en el Open de Australia cuando anunció que esta temporada sería su última como tenista, debido a los problemas recurrentes que sufre en la cadera desde hace dos años. Sin embargo, la situación podría haber cambiado, aunque por ahora mantenga una actitud conservadora.

En el momento de su anuncio, el escocés explicó, entre lágrimas, que no podía seguir y que esperaba poder despedirse en Wimbledon. Tras car en el torneo australiano, fue operado a finales de enero y desde entonces sigue un proceso de recuperación.








El miércoles, Murray dio esperanzas a los que querrían verle jugando más tiempo. En un acto promocional, el tenista explicó que ya no le duele la cadera y que la rehabilitación va “bastante bien”. El escocés aseguró que le encantaría “volver a competir”, algo que ya dijo en Australia, pero avisó que “no sé si será posible”.

Si finalmente se recuperara, y en función de cómo vaya su posible regreso, las ganas podrían convencer a Murray de seguir en activo más allá de la temporada actual.




Fuente: LA Vanguardia

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