El Sevilla-Betis que reanuda la Liga en el Sánchez-Pizjuán vivió unos prolegómenos extraños, radicalmente diferentes a los de un derbi sevillano debido a la escasa presencia de aficionados en los alrededores del estadio, y con una nutrida presencia policial y medidas higiénicas extremas para la prensa acreditada.

A la llegada en autobuses de ambos equipos, y al contrario que en los derbis en los que se registra presencia de público, las aficiones no tuvieron que ser separadas por la Policía, más de quinientos efectivos y entre ellos fuerzas antidisturbios y numerosos agentes a caballo, debido a su exiguo número y al ambiente de camaradería reinante.




Fuente: Agencia Efe

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