«Compra menos, pero rodéate de cosas que te inspiran». Este es el lema de Harth, la compañía británica de alquiler de muebles que hace posible llevar al salón de forma efímera obras de arte e incluso piezas que han aparecido en grandes películas de Hollywood.

«La gente se está acostumbrada a los beneficios del alquiler en otras industrias, desde los coches, a la moda y la tecnología. En un entorno en el que la sociedad consume tanto, poseerlo todo, simplemente no tiene sentido«, comenta Ed Padmore, cofundador de Harth, que ahora mismo se encuentra en versión beta y aún acepta registros de aquellos que siempre llegan los primeros a las cosas que molan. La industria, dice, parece estar en conflicto: quieren crear material, pero para un mundo que realmente no lo necesita.

Su plataforma, que es en sí misma un catálogo de diseño, ofrece más de 15.000 muebles, obras de arte y objetos con los que darle un giro estético a cualquier estancia de la casa que se antoje, durante unos días, meses o años. Padmore y su socia y pareja, Henrietta Thompson, dedicada durante más de 15 años a escribir y dirigir publicaciones de diseño, son los cerebros de este renting para vestir interiores.

Henrietta Thompson y Ed Padmore, posan en un interior amueblado con sus piezas de alquiler, entre ellas, la icónica silla Ball de Eero Aarnio. | Harth

Los comentarios de diseñadores, fabricantes y artistas inspiraron el concepto, pero su propia experiencia fue el detonante del proyecto: tras mudarse de casa y oficina cuatro veces en dos años, terminaron almacenando un buen número de piezas que ya no utilizaban, pero que tampoco querían vender.

«La gente hoy se mueve más que nunca, las necesidades han cambiado, al igual que los gustos. Pero la industria del diseño interior no se ha adaptado del todo a este cambio. Queríamos encontrar una alternativa más sostenible a las compras baratas, a los muebles desechables que adquieres cuando sabes que solo los necesitas para un tiempo», dice Thompson.

Las firmas y artistas no se lo han pensado dos veces para mover su material, porque son directamente las galerías, los artistas o los coleccionistas independientes los que abren sus piezas al mundo. Desde los muebles derretidos de Gaetano Pesce, los diseños de Tom Dixon, luminarias Lee Broom, textiles y accesorios de Loewe, muebles y soluciones de interiores de Established & Sons o piezas de artistas como Jonathan Yeo forman parte del porfolio de Harth.


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Sofá de los años setenta, lámpara de plumas de A Modern Grand Tour y cojín de One Nine Eight Five. | Harth

Lo único que hay que hacer es registrarse en la plataforma y elegir el mobiliario que se desea alquilar. Desde unos 87 euros al mes se puede tener una mesa de comedor de Matthew Hilton, un sofá mid-century firmado por Milo Baughman por 239 euros, o la silla Ball de Eero Aarnio por 156 euros al mes.

El concepto de Harth parece también tener réplica en el mercado de masas. Ikea ha iniciado pruebas en Polonia, Suecia y Suiza. «Hemos comenzado a investigar en otros mercados para comprender las necesidades de los consumidores e identificar oportunidades para desarrollar modelos de negocio de economía circular. Nos encontramos en una etapa inicial por lo que aún no estamos en disposición de dar a conocer más detalles sobre estas pruebas ni los mercados en los que aplicará», comentan desde la marca.




Fuente: El país

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