La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la moratoria de multas por acceder al área de tráfico restringido Madrid Central, que entrará en vigor desde el próximo lunes 1 de julio. Durante al menos tres meses, hasta el 30 de septiembre, en la práctica todo tipo de vehículo podrá circular por el área de bajas emisiones, independientemente de si contaminan o no, incluidas zonas que antes de Madrid Central estaban reservadas solo a residentes, como Ópera y Lavapiés. «Madrid central no se suspende, sigue vigente. Lo que se hace es dar una moratoria», ha asegurado el delegado de Movilidad y Medio Ambiente, Borja Carabante.

Esta es una de las primeras medidas que anunció que tomaría el nuevo equipo de gobierno, encabezado por el popular José Luis Martínez-Almeida. En el plazo en que dure la moratoria, el Ayuntamiento asegura que se reunirá con la sociedad civil para evaluar cómo ha funcionado el proyecto del ejecutivo de Manuela Carmena, y que propondrá un modelo de movilidad alternativo.

La moratoria, según el equipo de gobierno, se hace en base al artículo 247 de la Ordenanza de Movilidad Sostenible, que prevía, «antes de la implantación definitiva o la modificación substancial de dispositivos automatizados», un periodo de avisos informativos en lugar de multas por acceder indebidamente a Madrid Central. La moratoria tiene una doble finalidad, según Carabante: «Garantizar la fiabilidad técnica y dar marco de seguridad jurídica» e «informar a los conductores de una normativa nueva francamente compleja».

Los proyectos para restringir el tráfico. Ana Botella (PP) 2014 (en azul) y Manuela Carmena (Ahora Madrid) para el 23 de noviembre de 2018 (en rojo).

Fuente: elaboración propia y Ayuntamiento de Madrid.

Villacís insiste en que no es una reversión

A la salida del Palacio de Cibeles, la plataforma en defensa de Madrid Central ha comparecido ante los medios para mostrar su rechazo a la moratoria. Consideran además que «se toma en un momento especialmente grave, con una emergencia por ola de calor, y mientras en otros países están tomando medidas de restricción del tráfico, aquí nuestro alcalde anima a la gente a coger el coche al suspender las multas», según Jordi Gordon, portavoz de la plataforma.

La vicealcaldesa Begoña Villacís se ha encontrado con la plataforma al salir del Ayuntamiento y se ha acercado a asegurarles que «Madrid Central no se revierte». «Lo que vamos a hacer es arreglar el sistema de multas», les ha dicho.

«Sería bueno que en esta situación de ola de calor, con polvo del Sáhara con cantaminantes, etc, que el Ayuntamiento hiciera un llamamiento para que no se utilice el coche en la medida de lo posible», le ha trasladado Gordon. «Me parece una buena idea, te lo compro», le ha respondido Villacís. Durante unos minutos, han conversado y Villacís ha insistido en que en su programa y en el acuerdo de gobernabilidad con el PP no se habla de reversión y les ha adelantado que se irá aún más lejos en algunos aspectos, por ejemplo, con peatonalizaciones.

«Teniendo en cuenta que se produjeron 6.000 multas erróneas, una de cada tres, es necesario realizar alguna modificación en esos sistemas para que eso no pueda suceder», ha explicado el concejal, que ha añadido que los avisos llegaron solo a los que no tenían etiqueta, el 10% de los que accedían. «Consideramos imprescindible dar un periodo de aviso y a la vez hemos acordado aprovechar esta moratoria para realizar una auditoría de los sistemas de control».

En paralelo a la moratoria, Carabante ha explicado que ha recibido instrucciones del alcalde para empezar a trabajar en un modelo alternativo, que haga «compatible las necesidades de los ciudadanos con el respeto medioambiental y la calidad del aire». Para empezar, según ha explicado, se ha ordenado un refuerzo del transporte público, que depende del Consorcio Regional de Transporte, y van a empezar a trabajar en la elaboración de convocatorias para subvenciones que impulsen la renovación de turismos y la flota de vehículos que circulan por la ciudad.

El Ayuntamiento no ha hecho ningún estudio sobre el impacto que puede tener en el tráfico la moratoria de multas, pero opina que «no se va a incrementar de manera sustancial, porque ya existe una concienciación de que la mejor manera de entrar en el centro de Madrid es hacerlo en transporte público». «El tráfico se comporta en función de la capacidad vial de las infraestructuras», ha dicho, y ha recordado que la Gran Vía tiene menos carriles.

Madrid Central recoge una idea de Ana Botella (PP), que en 2014 propuso el cierre al tráfico de un área muy similar a la que Manuela Carmena puso en marcha el pasado 23 de noviembre. Sin embargo, las quejas de los comerciantes y el final de su mandato (en mayo de 2015) llevaron a Botella a guardar el plan en un cajón. Si se compara el área de tráfico restringido propuesta por Botella y la actual se ve que se trata de medidas muy similares.

Organizaciones como Ecologistas en Acción y Greenpeace han estudiado el impacto de Madrid Central en la contaminación de la capital y aseguran que ha bajado a niveles históricos. La Organización Mundial de la Salud asegura que medidas de restricción del tráfico contaminante, son «muy positivas» para la economía y generan menos accidentes, una vida menos sedentaria y menos enfermedades como la obesidad.

Este sábado 29 de junio se ha convocado una manifestación en Madrid para protestar contra la paralización de Madrid Central. El gobierno de coalición de PP y Ciudadanos se enfrenta a su primera protesta apenas dos semanas después de acceder al poder.

Cuando en El Retiro pasaban los coches

M. Á. MEDINA

Las polémicas por las peatonalizaciones no son nuevas. En 1983, José María Álvarez del Manzano, entonces portavoz de Alianza Popular (antiguo PP) en el Ayuntamiento, se oponía firmemente a cerrar al tráfico el parque del Retiro y pedía que su paseo principal sirviera para acceder al parque en coche, “pues precisamente ese acceso posibilita el uso del Retiro”. Lo atravesaban 11.000 vehículos al día y se usaba como aparcamiento. El Ayuntamiento informó después de que este cierre “no influyó gravemente” en la circulación de la zona, como pronosticaban los más agoreros.

En los años sesenta, muchas plazas cercanas a la Gran Vía se reformaron para crear en ellas grandes aparcamientos subterráneos y hasta se podía aparcar en la plaza Mayor. En 1968 se instaló en Atocha un gigantesco ‘scalextric’ que llevaba 200.000 vehículos de las grandes vías de entrada directamente al corazón de la ciudad.

Una de las primeras polémicas sobre movilidad en Madrid tiene que ver con la calle de Preciados, junto a la Puerta del Sol. En 1969, ABC publicaba un artículo en el que abogaba por peatonalizar esta céntrica calle, pero los comerciantes se oponían. Poco tiempo después se llevó a cabo y los resultados son elocuentes: hoy es la calle comercial más cara de Madrid y no hay un solo local libre. A principios de los ochenta se peatonalizó la plaza del Dos de Mayo y varias calles del Madrid de los Austrias y, quizá por ser áreas muy pequeñas, tenderos y hosteleros se mostraron en su mayoría a favor.

Las siguientes quejas llegarían con las primeras áreas de prioridad residencial (APR), instaladas por Alberto Ruiz-Gallardón (PP) de 2004 a 2006 en los barrios de Cortes, Letras y Embajadores. En esta última área, donde se ubicaban muchos mayoristas chinos, hubo varias protestas de miles comerciantes contra el cierre al tráfico privado (EL PAÍS, 11/11/2005). “¿Qué haré cuando mis hijos vengan a verme? No vendrán porque no tendrán dónde aparcar”, se quejaba una angustiada vecina de Lavapiés (EL PAÍS, 21/07/2006). «La APR fue fundamental para recuperar la vida en el barrio. Y nadie nos ha dicho que sus familiares no lo visiten por ello», dice Manuel Osuna, de la asociación de vecinos La Corrala de Lavapiés.

Las peatonalizaciones de calles del centro también han supuesto polémicas que, con el paso de los años, se han demostrado absurdas. Cuando en 2008 se anunció que la calle de Fuencarral tendría un gran tramo peatonal, los vecinos criticaron que la medida supondría que la calle se llenara de prostitutas (20 Minutos, 16/09/2008). “Las críticas sobre la peatonalización de Fuencarral fueron durísimas al principio y hoy en día podemos comparar lo que es Fuencarral y lo que es la calle paralela, Hortaleza, que sigue teniendo tráfico. ¿Algún comerciante de Hortaleza no querría lo mismo para su calle”, explica Adrián Fernández, portavoz de Movilidad de Greenpeace. Lo mismo ocurrió con la calle Montera, la Red de San Luis, la plaza de Callao… Todas han ido ganando espacio para el peatón entre críticas más o menos rotundas.

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Fuente: El Pais

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