El hombre que salvó al euro ha lanzado la señal de alarma. A la frase histórica que pronunció en el 2012 –“haré todo lo que sea necesario para salvar el euro, y créanme, será suficiente”–, que calmó a los mercados, Mario Draghi añadió esta semana una metáfora. “En un cuarto oscuro te mueves con pasos pequeños. Te mueves, pero no corres”, dijo justificando su iniciativa de mostrarse proactivo en un contexto extremadamente incierto.

Dice el refranero de Frankfurt que cuando Draghi suena, agua lleva. Más aún si su aviso llega acompañado de medidas muy concretas para reanimar la economía, como son mantener los tipos de interés al 0% y lanzar subastas de liquidez trimestrales a los bancos para asegurar que el crédito siga fluyendo en una eurozona donde cada vez es más evidente el frenazo de la recuperación económica.





Lo indican los datos del mismo BCE que, para adoptar estas medidas anunciadas el jueves, se basó en los cálculos que indican una rebaja de seis décimas del crecimiento de la eurozona en el 2019, dejándolo en un 1,1%. El día anterior, la OCDE, el club de los países ricos, había enviado un mensaje similar al anunciar que se reducía el crecimiento de prácticamente todas las grandes economías mundiales, incluida una zona euro que se quedaba en un 1%.

Es la sucesión progresiva de datos que, desde hace meses, confirman inexorablemente cómo se va ralentizando el crecimiento en la zona euro antes de que se haya alcanzado a consolidar la recuperación y sin que tampoco el BCE haya podido eliminar unas medidas, como los tipos 0 de interés, pensadas como tratamiento de shock en el momento álgido de la crisis, pero que llevan camino de cronificarse.


El Brexit, la debilidad china y la tensión comercial con EE.UU. amenazan la economía

En febrero, la Comisión Europea presentó sus previsiones bajo el título “El crecimiento se modera en medio de grandes incertidumbres”. Era un aviso suave que, con el anuncio de Mario Draghi, se ha convertido en alarma seria. Los riesgos llevan meses identificados, los externos y los internos. Está también el Brexit, la gran incógnita porque se pisa terreno inexplorado y considerablemente inhóspito.

El principio de que con el Brexit pierde todo el mundo, al menos a corto plazo, está ampliamente aceptado; lo que nadie se atreve es a cuantificar la magnitud de la potencial tragedia, especialmente si hablamos de una salida abrupta.





Desde fuera, la economía de la zona euro se ve amenazada por las tensiones comerciales de Europa con Estados Unidos, con negociaciones en marcha para evitar que Washington imponga aranceles a los coches; y también por el freno del comercio mundial debido a la ralentización del crecimiento de China y a las vulnerabilidades de varios mercados emergentes. Este debilitamiento económico global podría estar ya impactando a los Estados Unidos. Es la interpretación que algunos expertos hacen de los últimos datos de empleo, que muestran que la creación de puestos de trabajo casi se estancó en febrero.


En un cuarto oscuro te mueves con pasos pequeños; te mueves pero no corres”



Pero no sólo de fuera vienen los riesgos. Hay problemas internos que lastran a la eurozona. Los más evidentes son la deriva italiana y el frenazo de Alemania.

Italia está en recesión y según la OCDE, seguirá cayendo este año dos décimas, mientras mantiene una batalla abierta con la Comisión Europea sobre unos presupuestos expansivos.

Por otro lado, Alemania crecerá un ínfimo 0,7% en el 2019 según la OCDE, la mitad de lo previsto anteriormente. En los análisis de la Comisión Europea se indica que con la ralentización del crecimiento global, es improbable que las exportaciones alemanas recuperen el dinamismo que mostraron en el período 2014-17. Francia es otro país que arrastra problemas y, cuando parecía que equilibraba sus finanzas públicas, la protestas sociales en forma de chalecos amarillos han forzado al Gobierno de Emmanuel Macron a disparar el gasto por encima de las previsiones.





En este panorama gris con destellos alarmantes, España es de los países que mantiene un crecimiento muy por encima de la media de la zona euro, un 2,1% este año según la CE. “España está resistiendo la tormenta mejor que Italia o Alemania”, dijo la economista jefa de la OCDE, Laurence Boone.

Mario Draghi va a abandonar su puesto en octubre de este año, y se convertirá previsiblemente en el primer presidente del BCE que nunca ha subido los tipos. La razón la dio él mismo el jueves: hemos entrado en un período de “incertidumbre generalizada” .








Fuente: LA Vanguardia

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