Se dice que a los dos años ya leía. Con 14, escribía en varios periódicos y revistas. Aún no había superado la adolescencia cuando se hizo abogada: la más joven de España, cómo no. Así que también se puso a estudiar dos carreras más, Filosofía y Medicina. Hildegart Rodríguez nació acelerando, vivió deprisa y, aun así, el tiempo apenas le bastó. Logró publicar más de una quincena de libros, abrazar y luego abandonar el socialismo, defender a la república, dudar del marxismo y dar pasos hacia la anarquía. Pero, sobre todo, abanderó una reforma sexual que consideraba clave para modernizar España. Y todo ello, con solo 18 años. De ahí que resulte inevitable preguntarse hasta dónde la habrían llevado su inteligencia y su atrevimiento, si la arena de su reloj no hubiera terminado tan pronto. Precisamente esas dos virtudes le costaron la vida: su madre empezó a aborrecer el rumbo revolucionario de su hija. Desde luego, no la había concebido para eso. Así que la noche de 9 de junio de 1933, mientras su niña dormía, le disparó cuatro balas.

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Fuente: El país

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