En medio de la tormenta que amenaza con ahogar a Ciudadanos, Ignacio Aguado, quizás el cargo público con poder ejecutivo más relevante de la formación que aspira a liderar Inés Arrimadas. El vicepresidente de la Comunidad, que además es el portavoz del Gobierno regional, analizó ayer la situación crítica que vive su partido durante una conferencia sobre liderazgo organizada por la Deusto Business School. Y describió un ecosistema político que dificulta la supervivencia de Cs, partido que vetó cualquier pacto nacional con el PSOE antes de las elecciones generales de noviembre, que se negó a llegar a un acuerdo con el socialista Ángel Gabilondo en Madrid, pese a que este ganó los comicios autonómicos de mayo, y que gobierna con el PP en esta región, la de Murcia y Andalucía, gracias a Vox.

«El matiz está discriminado. Esta asfixia que yo siento no sé si es compartida», opinó el vicepresidente regional. «Siento asfixia política, por no poder ser libre a la hora de expresarme, de defender matices, zonas grises, espacios de encuentro y consenso. Es verdaderamente asfixiante el país que estamos construyendo», abundó. Y remató: «Es un momento de crispación absoluta, de polarización buscada. PSOE y Vox se han identificado como dos partners de un bipartidismo 2.0 al que aspiran. Tienes que ser progre o facha (…) Si tú no sales a la televisión a decir una bravuconada, no tienes interés mediático».

Los empresarios, lobistas y políticos asistentes escucharon cómo Aguado defendió que los casos de estudio que emplean las escuelas de negocios, basando el aprendizaje en experiencias previas de éxitos y fracasos, no servirá para comprender por qué su partido perdió casi 50 diputados entre las elecciones generales de abril y las que se repitieron en noviembre.

«Soy más proclive a orientarme al futuro que a centrarme en el pasado para ver qué es lo que pasó», dijo Aguado, evitando así cualquier crítica a la estrategia adoptada por su partido en el pasado. «¿Que pudo haber gente en España decepcionada con Cs? Seguro. Solo hay que ver los resultados electorales», reconoció. «¿Hasta qué punto me sirve conocer el caso de éxito de Mercadona o de Zara, o el de fracaso de Cs, en un contexto de futuro que va a ser totalmente cambiante?», se preguntó. «En una sociedad líquida, cambiante, volatil, si yo aplicara a pies juntillas la solución del caso de éxito de Zara o Mercadona, o las que debíamos haber aplicado el 10-N, no me resolverían los problemas. Habrá cambiado todo».

Coalición con el PP

Cs celebrará una Asamblea General extraordinaria en marzo para reformular el partido tras la dimisión de Rivera, su santo y seña desde el mismo día de la fundación. Aguado, que amagó con optar al liderazgo nacional, acudirá a la cita respaldando la candidatura de Arrimadas. Ocupar la vicepresidencia de la Comunidad de Madrid y liderar la agrupación con más afiliados del partido —junto a Cataluña— le permite vivir con cierta tranquilidad el periodo de aguda crisis que vive Cs. Una formación que acepta ahora las coaliciones electorales que antes rechazó —con la excepción de Navarra—.

¿También en Madrid?, le preguntaron a Aguado, señalando que si la suma preelectoral con otros partidos tiene sentido en Galicia, Cataluña o País Vasco, más lo tiene en la Comunidad, donde ya se ha producido en el Gobierno.

«En lugares en los que el nacionalismo está creciendo, o está desbordado, porque se ha hecho con las calles y las instituciones, hay que buscar de forma excepcional una coalición», respondió Aguado. «Si es pre o postelectoral, habrá que verlo en cada caso (…) Hay que ver todas las aristas. Madrid es un caso de éxito y fue una coalición poselectoral».

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Fuente: El Pais

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