Adriana Ugarte (Madrid, 1985) es una de las actrices con más proyección de futuro, aunque curiosamente los trabajos que le dieron la fama,
La señora
y
El tiempo entre costuras
, transcurrían en la primera mitad del siglo pasado. Justo ha finalizado el rodaje de
Hache
una serie para Netflix que verá la luz en otoño, y que le ha obligado a trasladarse temporalmente a Barcelona “Se me ha hecho extraño volver a Madrid, casi he echado raíces en Barcelona. Me sentía que cambiaba de hábitos, panorama y el oído se acostumbra a escuchar otra lengua”, comenta la actriz.

En
Hache
, Ugarte interpreta a una prostituta de los años sesenta llamada Helena. “Ha sido muy dura y muy intensa. Pensaba que iba a acabar exhausta o vacía, pero he acabado llena de energía”. Durante su estancia en la capital catalana Ugarte posó en la Fundación Mies van der Rohe con la nueva colección de gafas de sol polarizadas Mó de Multiópticas, de la que la actriz es imagen y que ayer presentó en Madrid: “estoy centrada en mi carrera y no suelo hacer publicidad a no ser que sean proyectos interesantes como éste, que se hagan con cariño y que sea un producto tan especial como las gafas Mó, que yo ya usaba antes”.






La intérprete dedica su tiempo libre a pasear con sus dos perritas y a estudiar la carrera de Filosofía

Asegura que además de proteger la vista, las gafas deben adaptarse a la fisonomía de la cara, más allá de las modas. Confiesa que tiene muchas gafas de sol, pero no es de las que se las cambia a menudo, y sobre todo no las usa para pasar desapercibida porque “es algo que juega en tu contra, ya que con gafas de sol, en espacios cerrados, creo que se llama más la atención”, dice.

Desde su salto a la fama en el 2008 cuando protagonizó La señora junto a Rodolfo Sancho, Adriana sabe lo que es tener paparazzi en la puerta de su casa. “Es un peaje alto que se paga, pero es algo que ya se sabes cuando decides dedicarte a esto –explica con naturalidad. Y no es un síntoma tan malo, porque si pasa esto es porque funcionas en la profesión”. Y añade: “Yo intento relativizarlo porque se puede vivir más en libertad de lo que nos permitirnos a veces y hay experiencias a las que no pienso renunciar”. Una de esas experiencias es pasear junto a sus dos perritas por el campo, cerca de su casa, a unos 40 minutos del centro de Madrid, a donde se trasladó hace cuatro años huyendo del asfalto y en busca de aire puro para las tres. O descubrir rincones de Cantabria y Asturias “el verano pasado fui con mis mascotas en coche y estar en la montaña, asomarte a la ventana y ver el mar allá abajo pues no te lo puedes creer”.

Ahora le toca descansar en espera de algún proyecto previsto para el verano o del rodaje de la segunda temporada de Hache, que sería en otoño. Una de las primeras cosas que piensa hacer es ver Dolor y gloria, la última película de Almodóvar, con el que trabajó en Julieta y le gustaría repetir. Y aprovechará el descanso profesional para seguir con sus estudios de Filosofía a través de la UNED. Una carrera que le encanta y que estudia sin prisas: “la puedo disfrutar con más fuerza según vivo experiencias y voy cumpliendo años”. Y que además dice que le da el contrapunto a su vida como actriz: “estudiar te pone sin querer en modo alumno, en modo silencio, de escucha total, de no tener privilegios ni poder. Y creo que eso es muy bueno porque no es solo un alimento para la mente sino un toque de atención para el ego. Y alivia mucho tener ese espacio, como es en mi caso las tutorías que comparto con compañeros que tienen otras profesiones”.








Fuente: LA Vanguardia

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