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Adiós al padre de la ‘lógica difusa’ | Ciencia


Lotfi A. Zadeh, el padre de la “lógica difusa” –técnica que ha hecho posible que las máquinas manejen conceptos imprecisos como lo hacen los humanos, y realicen a partir de ellos cálculos y razonamientos más eficientes y ajustados a la realidad–, ha fallecido a los 97 años en Berkeley (California). Esta tecnología, que ha dado lugar a más de 50.000 patentes, está actualmente presente en un sinfín de objetos y situaciones de nuestro día a día: lavadoras, cámaras de video, automóviles, trenes automáticos o plantas de tratamiento de residuos.

Zadeh nació en 1921 en Bakú, en la antigua República Soviética de Azerbaiyán, donde su padre, iraní, estaba destinado como periodista. A los diez años su familia regresó a Teherán (Irán). Allí se licenció en Ingeniería Eléctrica en 1942, y solo un año más tarde emigró a Estados Unidos. Completó estudios en el MIT y en la Universidad de Columbia, de la que llegó a ser profesor, hasta que en 1959 se incorporó al Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencia de la Computación de la Universidad de California en Berkeley, donde desarrolló el resto de su carrera.

Con más de veinticinco doctorados Honoris Causa, hace cuatro años nos visitó por última vez para recibir el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

En 1965, Zadeh enunció el concepto de conjunto difuso en una publicación que se convirtió en uno de los trabajos científicos más citados del siglo XX. En su concepción, la idea clásica de conjunto con límites claros y nítidos, como por ejemplo “las mujeres mayores de treinta años”, no permitía reflejar conceptos que los humanos utilizan de forma habitual, y que son claves en nuestra forma de razonamiento, como por ejemplo “las mujeres de mediana edad”. Nos encontramos frente a lo que Zadeh denominó “conjuntos difusos”, que permiten describir conceptos como el de “ropa muy sucia” que maneja una lavadora inteligente, o el de “vehículo delantero demasiado próximo” que puede utilizar un automóvil.

Desarrollando este concepto, introdujo poco después la lógica difusa, en la que entre lo verdadero y lo falso existen todos los posibles grados de verdad. De alguna manera, la visión tradicional de que las cosas son “blancas” o “negras” da paso a una escala de grises que enriquece las posibilidades de analizar la realidad. Así, nuestra “lavadora inteligente” tendrá en cuenta que “si la ropa está muy sucia, se debe prolongar el lavado”, o que “si quedan demasiados restos de detergente, hará falta un nuevo aclarado”.

Es en la década de los ochenta cuando sus ideas empiezan a dar lugar a aplicaciones de éxito, en aquellos primeros años principalmente en Japón, como por ejemplo el metro no tripulado de la ciudad de Sendai (1987), en el que gracias al carácter “gradual” de las reglas utilizadas, los procesos de arranque y parada del tren se llevan a cabo con una suavidad inusitada.

Transcurridos más de cincuenta años desde la concepción de la idea, el profesor Zadeh fue el mejor embajador de la misma. Viajero incansable, sus conferencias en todos los rincones del planeta, su hospitalidad al recibir investigadores visitantes en la “Berkeley Initiative on Soft Computing”, creada por él en 1991, y sus innumerables publicaciones, han ayudado a extender y asentar sus propuestas. Y a pesar de que a finales de la pasada década, los problemas de salud limitaron sus posibilidades de viajar, su cabeza ha conservado hasta el último momento la lucidez y brillantez que le caracterizó siempre, y de la que seguía haciendo gala en sus participaciones en diversos foros electrónicos.

Con más de veinticinco doctorados Honoris Causa (incluyendo las Universidades de Granada, Oviedo y Politécnica de Madrid) repartidos entre quince países, España y sus investigadores siempre ocuparon un lugar especial para él (no en vano, nuestra producción científica en el área se encuentra en las primeras posiciones a nivel mundial). Hace cuatro años nos visitó por última vez (en el que fue su último gran viaje transoceánico), para recibir el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, un galardón que le llenó de orgullo, y en cuya ceremonia, a pesar de sus más de noventa años, volvió a hacer una emocional defensa de su “fuzzy logic” (lógica difusa).

Luis Magdalena Layos es profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid.




Fuente: El país

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