Cuando publicó el disco, Javier Ibarra contuvo la respiración. Tras años de retrasos y crisis de confianza, el público de Kase.O, capo de Violadores del Verso, estaba expectante por escuchar su trabajo en solitario. El mejor rapero libra por libra de España tenía miles de oídos impacientes y severos pinchando los cortes de «El Círculo». Liberado de sus propios corsés, incluso a la hora de conceder entrevistas –quién diría que es la misma persona que hace una década–, Ibarra se retira una temporada después de dos noches grandes como el Wizink Center (hoy) y el Palau Sant Jordi (29 de diciembre). Pero vuelve.

–Cierra «El Círculo».

–Exacto. Quiero descansar y estar con mi hija. Haré algo en Latinoamérica, pero en España ya me ha visto quien me tenía que ver. Me da mucha pena porque ha sido muy bonito. Y la vidilla de la furgoneta y el aplauso enganchan. A ver cómo lo llevo si me paso meses sin salir.

–Cambiar pañales no es tan excitante.

–(Risas) Es bonito y lo quiero hacer. Pero me conozco y mi chica también y me ha dicho: «búscate algo que hacer en 2019. No te quiero en casa quejándote, co».

–¿Es el disco que más satisfacciones le ha dado en su vida?

–Por muchas razones. Me he desnudado, he expresado al máximo mi ser y ha gustado. Es real y me pone en una tesitura muy bonita porque me enfrenté a muchos fantasmas para hacerlo, tenía voces negativas en la cabeza, pero he sentido el cariño y es un logro gigante que no me juzguen por mi pasado.

–Tampoco reniega.

–No, no… pero quien esperaba un disco de Violadores no lo tuvo y esa es la lucha, sonar a mis inquietudes ahora. Me da libertad: si he sido yo mismo y les ha gustado, voy a seguir haciéndolo. Ese es el camino, ya no tengo miedo a los talibanes y los radicales, ya está.

–La sociedad ha perdido prejuicios con el rap pero también el rap los ha perdido consigo mismo.

–Eso que dices es muy verdad. Cuando empecé en el rap, estaba todo prohibido. Cualquier mezcla, cualquier cosa. Eran leyes que nos poníamos nosotros y no tenían ni los americanos. Ellos querían vender discos y nosotros no, porque entonces eras un vendido. Si triunfabas te daban en el morro. Vaya aburrimiento las leyes, los prejuicios y los corsés. Y la sociedad, igual. Antes el rap era minoritario y marginal. Ahora me escuchan músicos de otros géneros. Hasta los padres lo oyen. Sigue sin ser mainstream, pero no hace falta, la radio ya da igual. Sería un respeto y reconocimiento que pusieran rap en la radio, pero no importa. Haces canciones más humanas y no estamos todo el día diciendo lo buenos que somos, como ese prejuicio que tiene Sabina…

–…le iba a preguntar por sus declaraciones acerca de que los raperos solo hablan de quién la tiene más larga.

–Bueno, él mismo lo dice: que no es quién para opinar porque está muy fuera de todo. A ver, el tío no tiene ni móvil, es un ser especial y siempre lo ha sido. No le gusta el rap y tampoco lo ha ocultado, pero no lo ha escuchado. Esa influencia maléfica que dice debe ser por el reguetón más machista, que puede que tenga un mensaje pernicioso. Pero en la radio en España el rap no suena. Oyes a Eminem, Nicky Minaj, cuyas letras van por lo que dice Sabina, pero no las entendemos. Yo mismo digo tonterías en las entrevistas. Pero, claro, nosotros amamos al rap y nos parece una declaración que… nos hirió. Bueno, que lo entendemos.

–Le queremos como es.

–Es así. Hubiéramos preferido que dijera reguetón. Y entonces todo bien, Sabina, ok. Pero dijo influencia maliciosa del rap. Poetas analfabetos… joder (risas) en ocho frases… Nos ha hecho buenas canciones, nos ha acompañado, nos ha enseñado a rimar.

–¿Lo escuchaba?

–Mucho. Hasta el «500 noches», sus discos me hicieron mucho bien y me acompañaron en situaciones… Siempre pienso en él cuando alguien me dice que mi música le ha ayudado y lo entiendo porque él es mi referente.

–Bueno, él le dio un poco de odio al rap y le devolvemos amor.

–A ver, le perdonamos, pero que no se «cantee» (se pase) mucho… Me tuve que contener para no responderle.

–¿Cuál es su posición al respecto de las letras machistas?

–Pues yo he dicho tonterías cuando era joven y hecho apología del alcohol y los porros y no lo veo positivo. En «El Círculo» no oirás eso, sino tratar de ser sano y llevarlo a lo espiritual. No puedo criticar que los jóvenes hablen de eso porque es real. La vida que llevan es la mía con 20 años y no soy un carca. Pero ya si dices cosas feas… yo no tengo rimas machistas y no me identifico con ellas. Creo que las chicas les gusta Maluma por el baile, no la letra. Y cuando oyen que llaman perra a alguien no piensan que son ellas, sino otra. Yo le doy importancia a las letras, quiero cuidar los oídos de la gente.




Fuente: La razon

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