Si nada altera el calendario previsto por el presidente de la sala del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, este miércoles declara como testigo y sin que se pueda difundir su imagen en el exterior, la secretaria judicial del juzgado número 13 de Barcelona, que el 20 de septiembre de 2017 abandonó la Conselleria de Economia por una salida que no fue la puerta principal del departamento.

En los últimos días, varios han sido los testigos que han detallado cómo la funcionaria tuvo que abandonar las dependencias “saltando por los tejados y las azoteas”, y así consta en las diligencias que en su momento también elaboró la Guardia Civil para describir cómo había sido evacuada la mujer. El martes, tres periodistas de La Vanguardia volvieron a la Conselleria para recrear el mismo camino que la funcionaria. En su recorrido no hay tejados, ni azoteas, sólo un obstáculo de metro y medio, que una vez arriba se salta para llegar hasta el patio del teatro Coliseum. Un total de 35 metros, medidos metro en mano, por estos tres periodistas.









El relato sobre lo que ocurrió ese 20 de septiembre en la Conselleria de Economia ha sido recurrente por parte de los testigos aportados por las acusaciones. Esa jornada, y en este punto sí hay consenso, los Mossos d’Esquadra supieron de la presencia de la Guardia Civil en el Departamento de Vicepresidència, d’Economia i Hisenda de la Rambla de Catalunya de Barcelona a les 7.39 horas de la mañana, y por los medios de comunicación.

La comunicación oficial de la Guardia Civil a la policía catalana se produjo a las ocho de la mañana, a través de la Sala de Coordinación Interpolicial de Catalunya, pero sin concretar los distintos puntos de la provincia en los que se estaban realizando los registros y las detenciones.

Los obstáculos que tuvo que salvar la secretaria judicial del juzgado número 13 de Barcelona el 20 de septiembre de 2017.
(La Vanguardia)

Frente al edificio se llegaron a concentrar hasta 40.000 personas que protestaban contra la actuación judicial, mientras unas cuantas rodeaban y provocaban importantes daños materiales en tres vehículos logotipados y otros tres sin distintivos de la Guardia Civil, y un séptimo de los Mossos.





Entre las ocho y las diez de la noche, se produjeron distintas comunicaciones entre los responsables de la policía judicial de la Guardia Civil presentes en la Conselleria, el teniente coronel que estaba al frente de la comandancia, y entre el mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, que en varias ocasiones habló por teléfono con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, con quien se comprometió con la ayuda de la mediación de los responsables de la ANC presentes en la concentración, a facilitar un cordón de seguridad con los antidisturbios de los mossos que permitiera la salida con garantías de toda la comitiva judicial.

A las 21.55 horas, cuando el dispositivo ya estaba preparado, el presidente del TSJC trasladó al mayor que la salida se retrasaba porque no habían finalizado las labores de registro ya que algunos de los detenidos habían presentado habeas corpus, y otros incluso se planteaban recurrir al magistrado que dirigía la instrucción. A las diez de la noche, los responsables de la Guardia Civil presentes en Economía trasladaron a los mossos que no podían concretar la hora en la que finalizarían la actuación y que, en cualquier caso, la letrada de la justicia había manifestado su deseo de quedarse en el edificio para abandonarlo junto a ellos.






Ante las evidentes contradicciones, Trapero ordenó a un inspector, responsable de mediación de los mossos, que entrara en la Conselleria

A las 22.30 horas, la intendenta responsable del Eixample y jefa del dispositivo, Teresa Laplana, se despidió de los guardias civiles con los que había hablado durante toda la jornada, y éstos le trasladaron que la labor se estaba retrasando por “problemas informáticos” en el clonado de los discos duros de algunos ordenadores. En el exterior, la cifra de manifestantes disminuía poco a poco y a esas horas, se contabilizaban unas 20.000 personas, la mitad de las que se habían llegado a concentrar.

A las 23 horas, el titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, que dirigía la diligencia, telefoneó al mayor Trapero y le ordenó que se facilitara la salida de la funcionaria de justicia, porque la diligencia de registro ya había terminado. El mayor le aseguró que hablaba con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, con el Fiscal Jefe, y que los responsables de la Guardia Civil presentes en Economía le trasladaban que la actuación no había finalizado y que la funcionaria no deseaba abandonar el edificio. Ante las evidentes contradicciones, Trapero ordenó a un inspector, responsable de mediación de los mossos, que entrara en la Conselleria y buscara directamente a la funcionaria, hablara con ella, y le preguntara qué quería hacer.





Concentración frente a la conselleria de Economia el 20 de septiembre de 2017.
Concentración frente a la conselleria de Economia el 20 de septiembre de 2017.
(Àlex Garcia)

La secretaria judicial trasladó al inspector de mossos su deseo de salir porque las diligencias ya habían finalizado. Se le ofreció entonces abandonar el edificio por la puerta principal, camuflada entre varias policías de paisano, y en mitad de una cápsula de seguridad. Así como una ruta alternativa, fácilmente practicable, a través de una terraza de la segunda planta del edificio que comunicaba con una salida auxiliar del teatro Coliseum. La funcionaria accedió a la ruta alternativa, y en compañía de varios mossos no uniformados abandonó la Conselleria a las doce y media de la noche. Desde allí se le trasladó hasta la Ciudad de la Justicia en un coche policía de los mossos, sin indicativos.

Los guardias civiles advirtieron entonces que no abandonarían la Conselleria sin sus vehículos, estacionados en la puerta y en los que habían dejado armas largas y munición. Sobre las 01.20 h de la madrugada, unos guardias civiles pudieron acercarse hasta sus Patrol y comprobaron que todo el armamento continuaba intacto en el interior, aunque después descubrieron que faltaba parte de la munición, que horas después apareció abandonada cerca del cementerio de Montjuïc.






La funcionaria accedió a la ruta alternativa, y en compañía de varios mossos no uniformados abandonó la Conselleria a las doce y media de la noche

A partir de las dos de la madrugada, la Brigada Móvil realizó varias actuaciones y dispersiones y sobre las tres y media la Rambla de Catalunya había sido desalojada y la grúa municipal accedió para evacuar a los vehículos de la Guardia Civil dañados.

Pese a la tensión de la jornada, las múltiples comunicaciones con los distintos responsables judiciales de Catalunya y mandos de la Guardia Civil, la entonces jefatura de los Mossos d’Esquadra nunca pudo imaginar que la actuación en Economía acabara derivando en un proceso judicial por el que están imputados el mayor y la intendenta. La policía de la Generalitat siempre ha defendido su actuación en sus atestados y en sus sucesivas declaraciones como imputados o testigos en los distintos tribunales. Aseguran que la comitiva judicial realizó su trabajo, con la evidente presión de la masa concentrada en el exterior, pero sin interferencias en el interior del edificio. Y que en el momento en que la letrada comunicó a los Mossos que quería marcharse, la evacuaron por la ruta que ella previamente aprobó sin poner pegas.





Esta funcionaria no fue la primera en utilizar esta ruta alternativa para salir del Departamento. En ocasiones anteriores, ante concentraciones también multitudinarias de protestas laborales de funcionarios públicos frente Economia, algún que otro responsable político utilizó la misma ruta que la letrada para salir del edificio.


En ocasiones anteriores (…) algún que otro responsable político utilizó la misma ruta que la letrada para salir del edificio.




Fuente: LA Vanguardia

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