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A 400 km empezó todo

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Ha pasado un año. Un año entero. Y en este tiempo, Óscar Husillos (25) ha podido pensar en todo. En todo, y más. Ha podido pensar, incluso, en Birmingham.

Birmingham, contigo empezó todo.

Hace justo un año, en Birmingham, que se encuentra a 400 kilómetros de distancia, a cuatro horas y media de camino en coche desde Glasgow, Óscar Husillos lo había vivido todo.

Todo en un santiamén. Lo mejor y lo peor del atletismo. Hay algo más. Aquello había ocurrido en vivo, además, ante los micrófonos de TVE, en la zona mixta. Eran los Mundiales en sala. Husillos acababa de ganar el título de los 400 m y acababa de batir el récord de Europa. Le estaban entrevistando por televisión. Eran sus primeras palabras como campeón del mundo. Husillos no cabía en la pantalla.





Y entonces le comunicaron:

–Nos están contando que estás descalificado.

–No jodas.

Se le descompuso el rostro.

Salió del enfoque a todo tren, sin despedirse.

Le jodieron.

La noticia era cierta. En una de las curvas, la segunda, había pisado en la calle interior. Estaba fuera. Adiós, título mundial. Adiós, récord europeo. Y adiós al dinero que iba a lloverle, alrededor de 65.000 euros que no son mucho para un futbolista de Primera División, pero que le hubieran ido de perlas para el piso que se estaba mirando en su querida Palencia. Nada.

Buff, vaya palo.

De entonces a ahora ha pasado un año y ayer Óscar Husillos volvía a jugársela a todo o nada. Ahora eran los Europeos indoor de Glasgow. Y tenía una nueva misión: perseguir al fenomenal Karsten Warholm, ese noruego (estamos en Escocia, pero todos los obstáculos son noruegos en estos días) que corre a base de multisaltos: zancadas como muelles, un saltimbanqui de 80 kilos que iba a por la calle cinco.

–Hay que quitarle la calle libre –se había conjurado en la víspera Husillos, en la calle seis.

Eso mismo buscaba Lucas Búa, el otro finalista. Pero lo tenia más difícil. Le había tocado la calle 1. Y eso, en un 400 indoor, es un lastre. No pudo lidiar con ello. Y por eso fue sexto, en 46s92.

El concepto es evidente. Si Husillos se metía por delante y colocaba a Warholm justo detrás, el gigante iba a cortarle al resto de rivales. Y así, por mucho que reventara en la última recta, Husillos habría puesto pies en polvorosa. Se habría garantizado, como mínimo, el podio.





Y a por ella que se fue, a por la calle libre.

Lo que pasa es que Warholm lleva una marcha más. Y sobre esa marcha, el noruego se proyectó hasta la cabeza en la calle libre, en 21s35.

Y Husillos se le pegó a la cola. Y allí se mantuvo todo el tiempo, hasta la meta. La cruzó en 45s66, en récord de España (era suyo, en 45s69), a cierta distancia del imperial Warholm (45s05, récord de Europa).

–He pensado mucho en Birmingham. Lo hecho en el calentamiento. Y en los tacos. Pero aquellos eran pensamiento positivos. Pensaba en salir tan rápido como entonces. No pensaba en fantasmas –dijo Husillos.

Ambos, Husillos y Búa, vuelven al ruedo hoy, esta vez en el relevo largo. Lo harán como colofón del campeonato, la última prueba. Antes lo habrán hecho los ochocentistas. Tienen muy buena pinta Álvaro de Arriba (1m50s12), Mariano García (1m48s81) y Esther Guerrero (2m02s43): ganaron sus series.

–Yo me limité a marcar un ritmo de 30 segundos por vuelta –dijo Guerrero (29).

Su trayectoria en los últimos meses merece un punto y aparte. Sintiéndose limitada en los 800 m, Esther Guerrero había decidido subirse al 1.500 m el año pasado. Y en eso estaba, sumando kilómetros en Banyoles en este invierno, trabajando ritmos intensos y más prolongados, hasta que estudió la lista de inscritas para estos Europeos.





Y entonces entendió algo. Qué duro era el abanico de aspirantes al 1.500, con Laura Muir y el proyectil Sofia Ennaoui entre ellas. Sus opciones pasaban por el 800:

–Porque yo me estudio a las rivales, lo aseguro. Y por eso me decidí por esta distancia inferior. Aquí mis posibilidades crecían –dijo Guerrero.

–¿Y se ve con opciones?

–Yo quiero mi medalla.

Ana Peleteiro (triple), Orlando Ortega (60 m v), Eusebio Cáceres (longitud), Jesús Gómez y Marta Pérez (ambos en 1.500 m) y Jorge Ureña (heptatlón) también quieren verse hoy como Husillos.

Allí arriba.








Fuente: LA Vanguardia

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