El Valencia Basket asumió este sábado las preocupantes limitaciones que tiene, con apenas siete u ocho jugadores capaces de jugar con un nivel alto de energía, para firmar una victoria de oficio ante un tenaz Monbus Obradoiro que le permite avanzar en el difícil camino que tiene hacia la Copa del Rey.

Consciente de la situación que tiene, el técnico Jaume Ponsarnau supo mover sus piezas para acabar el encuentro con un quinteto de garantías defensivas que secó al crecido equipo gallego, que en los últimos cinco minutos decantó el choque de su lado pese a la gran actuación de Dejan Kravic y la amenaza de Fletcher Magee.




Fuente: Agencia Efe

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