No hay nada como un día gris y frío, con un error nada más comenzar, no hay nada como eso para descubrir de qué madera estás hecho. Si eres de los que se queda congelado, quieto y quejándose del mal tiempo o si eres de los que afronta la adversidades con el mismo carácter que las buenas noticias. El Real Madrid, ahora, por fin, es de los segundos.

Empezó torcido contra la Real Sociedad, un rival elegante y competitivo, empezó también con el debate inacabable de Bale, pero lo terminó con tres puntos y esa sensación de que puede con todo. Hace un mes era un equipo con más dudas que certezas, sin un horizonte claro y al que cada error que cometía le pesaba sin remedio. Ahora es todo lo contrario: un grupo decidido, que ha encontrado su personalidad y al que va a ser muy dificil doblegarle. La Real se fue disminuida del Bernabéu, con buen fútbol, pero superada en todas las zonas del campo por la movilidad del Real Madrid. El martes, en Champions, llega el PSG de Neymar y Mbappé, el equipo que retrató al peor Madrid de esta temporada. El equipo de Zidane sabe que ha llegado la hora de demostrar a Europa que un nuevo Real Madrid está listo.

A este Real Madrid el gol de William José no le hundió ni le cambió el plan ni el carácter. Sergio Ramos salió confiado como hace a veces y se la dio al portero sin mirar atrás. Pensó que no había nadie, pero estaba el ex jugador de la cantera blanca. Era el minuto dos, muy pronto para todo y se acababa la racha de imbatibilidad de Courtois.

Mal comenzaba un partido que no era uno más. La Real se ha ganado el respeto en este primer tramo de competición. Por su fútbol y porque ha demostrado carácter competitivo. Por eso no había mejor vara de medir para el equipo de Zidane tras el choque de Eibar y el partido de selecciones. Pero William José arruinó las buenas intenciones y puso el choque en otro plano. Hacía falta algo más que oficio o seguir lo que se había conseguido en los últimos choques. Hacía falta pasión y carácter.

Hazard dio un paso al frente, cada vez más capitán general del grupo y pidió el balón las veces que hizo falta por su banda. Había que tener paciencia con el belga porque iba a demostrar con creces lo que valía. Si alguien tenía alguna duda, Hazard las va eliminando cada partido que pasa: y si contra la Real, algún compañero pensaba que venían mal dadas de nuevo por el tanto en contra tan pronto, Edén se encargó de devolver al equipo la fe, la pelota y el dominio.

Zidane repitió el plan de estos días: tiene equipo y sólo le baila una posición, la de Modric y Kroos. Tiene toda la pinta de que el francés los va a ir alternando para darles descanso y minutos para que no se desengachen y sientan que son importantes . Es decir, el croata jugó contra al Real y es probable que el martes, contra el PSG, en otro duelo de aúpa, sea el alemán quien ocupe el centro del campo junto a Valverde y Casemiro.

Porque una cosa está bien clara y definida en este grupo. Valverde y Casemiro son intocables. Ambos forman una pareja perfecta, impenetrable casi siempre y sobre todo con el uruguayo, el Madrid ha ganado llegada al área. Hizo un tanto al Eibar y casi desde el mismo lugar del área, le hizo uno a la Real, con la ayuda del rebote. Por si no quedaba clara su importancia, con el choque decidido, Zidane le sustituyó por Kroos, para que llegue con las piernas frescas para frenar a los franceses.

Con el gol de Valverde nada más comenzar la segunda mitad, el Real Madrid dio la vuelta al partido. Antes, Benzema ya había allanado el camino con su remate con el pecho para empatar el partido. Fue al final del primer tiempo, en unos minutos de conexión absoluta entre la grada y el equipo, con el equipo volcado, con Hazard regateando, Ramos a la carga y Valverde y Casemiro agobiando.

La Real, que antes había conseguido salir con delicadeza y con Portu y Oyarzábal en cada lado casi se arrepintió de haberse adelantado. Era un ataque continuado, tenso, empujado por el público. Ha costado, pero ya van todos a una.

O casi todos. Falta Bale. O que el público esté con Bale, porque él parece dispuesto. El galés fue suplente pero salió al campo por Rodrygo en la segunda parte y su llegada por la banda fue fundamental para el tercer tanto que remachó Modric. Otro gol de centrocampista. Ha recuperado la juventud el centro del campo.

La jugada la empezó Bale por la derecha entre el ruido de silbidos. Él los aguantó con profesionalidad y siguió a lo suyo. El Madrid corre, vuela ya y Bale va a ser necesario




Fuente: La Razón

A %d blogueros les gusta esto: